Archivo por meses: enero 2018

Horóscopo

Aries: El carnero. Terco y testarudo. Nada ni nadie te va a hacer cambiar de opinión. Nunca digas la verdad. Al hablar con seguridad la gente se lo creerá. Construye tu vida en base a la mentira y serás feliz. Tienes el poder de hacer creer lo que quieras a los demás. Eres un lider nato. Si te descubren, sigue mintiendo, siempre con seguridad. Recuerda que toda mentira posee algo de verdad.

Tauro: Tu embestida es feróz y temida. La gente te teme. Camina con el mentón levantado. Nunca mires al suelo, aunque pises mierda de perro. Tu orgullo es grande. Tú eres el majestuoso toro y no se arrepiente de nada. Tú enemigo natural son los españoles, aléjate de ellos.

Géminis: Durante toda tu vida te han mentido. Tú poseés un hermano o hermana gemelo. Tus padres no podían mantenerlos a ambos y le dieron en adopción. Es tu deber encontrar al que porta tu mismo semblante y te ocupes de una buena vez de él o ella antes que te reemplace. Tus padres no se dieron cuenta pero el otro es mejor que tú y si los demás se enteran, serías apartado del resto. No puedes permitir que eso pase. Encuéntrale y ocúpate de ser el único geminiano de la familia.

Cancer: Eres el cangrejo que camina de costado. Te llaman chueco, pero a tus espaldas. La realidad es que todos te temen y nadie se atreve a hablarte de frente. Aprovecha y toma ventaja de esa situación. Con un poco de actitud, podrás lograr todo lo que quieras. Ten cuidado de los chinos. Aléjate de los bufetes.

Leo: Eras el rey hasta que vino el hombre con sus jaulas. Te encerró y te llevó a la ciudad. En el circo, te enseñaron las piruetas y así, perdíste tu amada libertad. Ahora se ríen de tí mientras que estás enjaulado. Revélate ante la sociedad. Tú eres el que manda, el dueño del rugido más poderoso y el que da una voltereta por un pedazo de carne. Recuerda, la mortal inversa es el mejor truco.

Virgo: Eres la persona incrédula que se cree todo. Vas a vivir la mejor de las vidas por esa creencia. Todos te van a favorecer para obtener tus favores. Eres una persona que contiene todas las cosas más bellas de la vida. Acepta todo lo que te ofrezcan, desde caramelos en la calle hasta solicitudes de unión a organizaciones de ayuda en África. Siempre di que si y siempre estés dispuesto a todo. La vida te sonríe pero, igualmente saca un seguro de vida.

Libra: Tú misión en la vida es equilibrar las cosas. Tienes dinero en tú cuenta bancaria y hay otros que no lo tienen. Debes transfer la mitad al primero que te pase sus datos. También debes procurar que todo tenga su balance. Toma la balanza de la frutería y haz el bien en la calle. Si ves a alguien que está comiendo, quítale la comida y pésala. Devuelvele solo la mitad y la otra mitad cómela. Repite esto para el resto de las cosas. Quítale la mitad a uno y quédate con el resto. Tú eres el equilibrio fundamental y tu desición es la correcta.

Escorpio: Durante toda la vida se rieron de tí. Ser el más pequeño hizo que los demás no te tomen en cuenta. Pero hay algo que los demás no saben y es que tú poseés un aguijón letal. Tú tendrás la última palabra cuando lo decidas. Ríe y no pares de reir. Con la risa conquistarás a la persona de tus sueños. Por fin, cuando la hayas conquistado y formado una familia, es tiempo de usar el aguijón. Asegúrate de borrar las pruebas.

Ofiuco: Tú no existes para el resto de la gente. Tú signo fue olvidado y reemplazado, entonces tú debes hacer lo mismo. Vives en una realidad distinta al resto. Olvídate que existen los demás, ahora estás solo en el mundo junto con los otros de tú signo. Desnúdate y anda por la calle sin tapujos. Entra a los mercados y toma lo que quieras. Espía a quien tú quieras y haz lo que más te plazca. El mundo es tuyo.

Sagitario: Eres un ser alado y volar es tu misión. Tu vida está en el cielo y desde allí gobernar. No escuches a nadie que te quiera cortar las alas. Reúnete con otros sagitarianos para volar juntos. Tú comandarás desde los cielos. La gente te dirá que estás loco y colgado, pero tú sabrás que ellos son los dementes que no ven la realidad. Vuela con todas las sustancias que tu bolsillo pueda afrontar. Tu enemigo mortal es la comida.

Capricornio: Estás destinado a ser continuamente engañado por tu pareja. No te quieren y te utilizan de pantalla. Sin embargo, tú lo tomas con altura y orgullo. Llevas esa carga sin verguenza y aunque sabes que cada día te crece un cuerno nuevo, nunca darás marcha atrás porque después de todo, nadie va a querer estar con alguien así de dócil.

Acuario: Tú eres como el agua. No puedes constuir nada pero nada te puede herir. Eres la perfecta armonía de la naturaleza. Eres lo que une y mantiene vivo a todos los seres del mundo. Ellos te utilizarán para sobrevivir y tu debes aceptarlo. Desque que naciste estás destinado a vivir para los demás. Tu vida no es tuya. Eres un esclavo. Ofrece tus servicios en los clasificados y acepta cualquier oferta.

Piscis: Ten cuidado con las latas y contentedores. Aléjate de los cuchillos, tijeras y cualquier otro utencillo de cocina. Siempre ordena comida a domicilio. No uses electrodomésticos de cocina. Recuerda que eres un pescado y posees varios enemigos mortales. Tus seres queridos están de oferta en el supermercado, rescátalos. Compra todo el atún que puedas y dales un digno entierro. Vives en constante peligro. Múdate a una playa asilada. Ten cuidado con los signos de Aries, Tauro, Cancer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capripornio, Acuario y Ceto. Tú pareja ideal es Géminis.

Ceto: Tú eres el más afortunado de todos. Solo los elegidos nacen bajo este signo. Tú tienes el poder de ganar apuestas, de estar siempre en lo correcto y por sobre todo, de ganar a la quiniela. Ve al casino. Apuesta una moneda y ganarás forturnas. Pero ten cuidado. Tú buena suerte perdurará solamente durante un día, el día en que el Sol ilumine a la ballena. El resto del año sufrirás la desdicha de ser normal. Aprovecha tu día de triunfo para forrarte. Tú eres el verdadero sobreviviente del zodíaco.

 

Sin relación alguna, para no olvidarme, mi cuenta del Santander es la número 331441…

 

Historias de denuncias (de comercios)

Lucas salía de la agencia municipal. Habilitación en mano, lo había conseguido. Su sueño del restaurante propio se estaba por hacer realidad.
Había estado ahorrando durante años en un trabajo de escritorio, donde día a día imaginaba ser su propio dueño, donde sus ansias de cocinar y de complacer a los demás se podían mezclar en un sueño de comidas caseras.
Empezaría de a poco, con un local pequeño y pocos cubiertos que atender. Quería hacer algo distinto, donde la gente pudiera verlo cocinar en el momento con la mejor calidad que pudiera costear aunque para eso deba renunciar a tener ganancias.
Y así fue. Con el flamante título en mano, comenzó su aventura culinaria donde él, junto a su mujer, se encargaron de amueblar y ambientar su «Petit Restaurante», o «PR», como le llamaban de cariño.
Durante varios días, Lucas y su mujer trabajaron incontables horas para dejar a PR  amueblado, ambientado, decorado y abastecido para su noche inaugural.
Se encontraban en una ubicación tranquila. No era el centro atiborrado de gente ni tampoco una zona fantasma. Se trataba de una zona de casas y comercios donde había poca gente, pero caminaban de día y de noche. Por lo tanto, sabían que debían atraer a las personas hacía su lugar y lo hicieron ofreciendo un menu de apertura extremadamente económico con platos finos, pero conocidos.
Las pocas mesas fueron ocupadas y al resto se le explicó que solo atendían una poca cantidad, para mejorar la experiencia del lugar, pero se les invitó a tomar una reserva para el día siguiente. Así las mesas fueron ocupadas día tras día y poco a poco el restaurante fue siendo reconocido. Al cabo de un año ya habían podido llevar el precio del menú al valor que creían para generar ganancias y el restaurante no paró de crecer en fama.
Sin embargo, todo cambió un día en el que se encontraron su negocio cerrado con un gran cartel que anunciaba la clausura por parte del ministerio de salud.
Habían sido denunciados por un supuesto comensal que acusó dolores y malestares luego de haber visitado el resutante.
La denuncia cayó por falsa, pero el daño estaba hecho. La gente comenzó a sospechar del lugar y las reservas fueron retiradas. La clientela se perdía. A causa de la desesperación, volvieron con las ofertas de sus orígenes y la gente fue atraída nuevamente, aunque en menor medida.
Poco tiempo después, una nueva clausura, por el mismo problema que la primera fue el verdugo del emprendimiento de Lucas y de su mujer. La nueva denuncia también se había caido por falsa, pero eso no bastó para recuperar la clientela y el restaurante cerró sus puertas al poco tiempo.
Nadie había reparado en que las denuncias eran falsas y, sobre todo, en la relación de ambos denunciantes. Unidos con el fin de destruir a su competencia.

 

Laura se había recibido de diseñadora de modas. Le gustaba diseñar la ropa y dus diseños eran reconocidos y valorados en la empresa donde trabajaba. Sin embargo, siempre eran modificados y a Laura eso le molestaba profundamente.
Sus diseños no salían al mercado como ella los imaginaba y su malestar fue creciendo poco a poco hasta el punto que debió renunciar a su trabajo para mantener la dignidad de sus prendas. Sola y con mucho esfuerzo, confeccionó a mano sus diseños, eligiendo desde la tela hasta la percha y el lugar donde estaría colgado en su flamante local.
La gente que ya conocía su estilo, acudió al local y quedaron maravillados con las prendas allí colgadas.
Cada una era una obra de arte, cuidada hasta en el más mínimo detalle.
Laura trabajaba durante dos meses creando la ropa y al tercero las vendía.
No llegaba a concluir el mes y la mercadería se agotaba.
Su popularidad fue en aumento y sus creaciones eran esperadas con ansias cada tercer mes.
Un día entró una mujer a su tienda y luego de pasear un largo rato, se dirigió a la dueña con bastante mal humor porque nada le quedaba. Laura entendió rápido la situación. Ella confeccionaba talles para mujeres delgadas, sabiendo que en ellas, sus diseños se lucían. Amablemente le pidió disculpas por no tener el talle, pero para la otra mujer eso no bastó y denunció al comercio por aquel hecho.
Laura fue obligada por la municipalidad a destinar la mitad de sus productos a tallas grandes y llegado el tercer mes, luego de los dos normales de confección, la gente se fue desilucionada de su local, al encontrarlo cerrado.
Fue, finalmente, al cuarto mes que abrió sus puertas.
La mitad de las prendas eran para personas que rara vez entraban por la puerta. Se trataban de diseños clásicos y nada agradables o estirados de los diseños de ella que daban un resultado anti estético.
Confeccionarlos fue más dificil de lo que creyó y le llevó mucho más tiempo, descuidando las prendas que más éxito le dieron.
Poco a poco la gente fue dejando de comprar en el lugar y la ropa se acumulaba a montones. Laura cayó en depresión y debió regresar a trabajar para otros, debiendo ver como sus diseños eran mutilados.

 

Manuel contaba con la ayuda de su socio y de tres empleados, dos hombres y una mujer, para mantener su oficina. Las cosas le iban bien, pero claro, no fue siempre así.
Comenzó solo pero con la ayuda monetaria de sus padres quienes confiaban en su hijo.
Manuel había sido criado y educado para convertirse en una persona educada, trabajadora y con modales.
Desde chico sus padres le habían regalado una computadora y el joven fue creciendo con aquel aparato, ayudando a sus vecinos con la parte informática.
Luego de años de ayuda desinteresada y bajo consejo de los padres, puso una oficina en donde asesoraría y vendería todos los equipos de computación.
La gente comenzó a comprarle y su oficina se expandió.
Con el aumento de clientes sabía que necesitaría ayuda y fue entonces cuando su mejor amigo, un conocido de su infancia, entró en el negocio. Ambos acordaron ser socios y juntos crecieron.
Mudaron sus oficinas a un gran edificio donde les mejoraría el prestigio y contrataron a tres personas. Dos hombres expertos en informática y una mujer con experiencia en administración.
Con la guía de ambos amigos, la gente era bien recibida y bien tratada. Sus dudas eran contestadas y todos recibían un trato agradable. Sin embargo, algo molestó a la recepcionista.
A pesar de que su sueldo base era mayor que el de los hombres, ellos cobraban una mayor cantidad que ella. Esto se debía a que los vendedores recibían un adicional por cada cliente que conseguían. Eso les hacía mejorar su trato y que la confianza en el negocio creciera. La situación se incrementó en las fiestas, donde la ganancia de los dos hombres llegó al doble del sueldo del de la mujer y pasada la época de festividades, ella encaró a sus jefes y les reprochó la situación.
Ellos le explicaron que hay meses que ella cobra más que los otros y que su sueldo no estaba atado a conseguir clientes. Ella siempre tendría el importe asegurado en cambio ellos no y debían de trabajar bastante para alcanzar lo que ella cobraba todos los meses.
La explicación no le bastó y demandó que ella también reciba comisiones por atender y recibir a la gente ya que, si ella no les recibía con una sonrisa, ningún cliente regresaría.
Manuel y su socio y amigo no estuvieron de acuerdo con la explicación y le dijeron que son dos tipos de trabajo distintos. La muchacha se puso a llorar y Manuel le apoyó la mayo sobre el hombro para intentar calmarla.
El toque fue muy sorpresivo para la joven y su cara le cambió por completo. Las lágrimas fueron reemplazadas por odio. Tomó sus cosas y no regresó en toda la semana.
Al comienzo de la semana siguiente, los amigos recibieron una denuncia de acoso y debieron someterse a los tribunales.
Su abogado, conocido y amigo del padre de Manuel, tenía experiencia en este tipo de casos y conocía a sus clientes. Sin embargo, les explicó que no quedaría otra que llegar a un acuerdo económico con la mujer. Ellos accedieron y la suma que le pagaron repercutió en su economía. La oficina en el lujoso edificio debió ser dejada y ambos amigos, sin empleados, debieron recomenzar en el pequeño taller donde empezaron su aventura.
Años de lucha para regresar al comienzo, se dijeron mientras se abrazaban.

 

Estas son historias inventadas pero que reflejan el hoy en día.
¿En qué nos hemos convertido?
¿Hasta que punto hemos llegado para arruinar al prójimo?
Hoy en día una denuncia puede arruinar una vida entera de lucha. Hoy en día, denunciar es sencillo y, para muchos, divertido. No hacen faltan pruebas para denunciar. Solamente ponerse en el papel de víctica y acusar. Luego pedirán disculpas, pero el daño ya estará causado.

En un océano de denuncias somos capaces de hundir la pequeña tabla flotadora que encontramos y la que tiene el otro, sin importarnos el esfuerzo que hizo para conseguirla.
No nos damos cuenta que en lugar de hundir, podemos unirnos, y así, construir un barco donde no haya que nadar nunca más.

El vampiro moderno

Volviendo de un vuelo de junte de comida, padre e hijo vampiro se mantenían callados.
Habían terminado una discución y ninguno se hablaba.
Al poco tiempo, pasaron por encima de Sangronal’s, el nuevo local de comida rápida para su especie y otras tantas.

-Ese lugar es la mayor desgracia que nos pudo haber pasado.- Dijo el padre.
-A mi me gusta- respondió su hijo, comenzando una nueva pelea entre ambos.
-Verdadera desgracia. Un lugar que destruye nuestra cultura.
-Pero…- El hijo no pudo continuar.
-Eso es lo que es y no quiero escuchar una sola palabra más sobre el asunto.

El vuelo continuó en silencio hasta que llegaron a su casa.
El padre cargaba en hombros a un hombre en agonía que les serviría de cena esa noche. Su hijo, por el otro lado, fue a buscar un envase a la cocina.

-Come antes de que se enfrie- Le dijo.
-NO. No quiero, papá.
-¿Cómo que no quieres?
-No quiero comer a ese hombre.
-Pero hijo, necesitas sangre.
-Primero que nada, no necesitamos sangre. Necesitamos hemoglobina y segundo, hay otras formas de conseguirlas. No somos bárbaros, no tenemos que matar a gente cuando en el supermercado se vende morcilla envasada.

El padre, con un claro enojo, agarra el envase del embutido y lo levanta por sobre su cabeza.

-¿Esto? ¿Esto te parece alimento? ¿Este trozo negro puesto en una bandeja de poliestireno te parece sano?

El hijo asintió, provocando la ira del mayor quien arrojó el producto envasado hacia un costado.
La pulcra pared, adornada con retratos de vampiros famosos de la historia, fue ensuciada con el relleno de la morcilla que reventó a causa del impacto. Un fuerte olor a condimento comenzó a emanar.

-¿Condimento?- Preguntó molesto.
-Para darle sabor- respondió con naturalidad su hijo.

El joven le guiñó un ojo, intentando enviar un chiste, una gracia, pero que no fue para nada bien recibida.

-¿Quieres sabor? Busca a un obeso. La grasa es sabor.
-¿Para quedar gordo como tu? No, gracias.

El vampiro adulto jadeaba, le faltaba el aire.

-¿Por qué jadeas? No necesitas respirar.
-Respiramos para serenarnos, ¿acaso no aprendiste nada en «La academia»?

Su hijo le clavó la mirada.

-¿Te refieres al viejo, oscuro y sucio lugar a donde me mandaste en lugar del nuevo y alegre lugar que te había pedido? No. No aprendí nada de nada.

-¿Sabes, hijo? A ese lugar acudimos generacion tras genración de Vlads.
-Es un lugar viejo con costumbres viejas. Estamos en un mundo moderno. Ya no hacen falta los asesinatos. No hace falta perder tiempo en eso. Además de ocultar las pruebas, perderle el rastro a la policia y a los cazadores.

El mayor suspiró. Toda la situación le tensionaba. Discutir con su hijo le subía el nivel de estrés. Sentía que no podía hacerlo entrar en razón.

-En mis tiempo, uno debía ser un hombre vampiro y conseguir alimento por sus propios métodos. Debía aprender el arte del sigilo. Debía atacar por la noche y no dejar rastro de su pasar. Dedicabas tu vida entera en conseguir alimento…

Al decir esto en voz alta se paralizó. «Dedicar tu vida entera en conseguir alimento…». Al pensarlo se recordaba a él de chico, discutiendo con su padre porque no pasaba tiempo con él. Las peleas eran permanentes y parecía que la historia se repetía con su hijo. Por fin se dio cuenta que se estaba comportando igual que su padre al no querer compartir la eternidad con el crio.
Se encerró en su estudio, meditando sobre la situación y por fin, al caer la medianoche, salió al encuentro del pequeño.

-¿Sabes que? Salgamos a comer a donde quieras.

Su hijo lo miró incrédulo.

-¿En serio?- preguntó mientras que el otro asentía con la cabeza.
-¡Si!- Exclamó. Quiero ir a Sangronal’s.
-¿Qué? NO. NO. NOOO… Todo menos eso.
-Es lo que quiero…

Y así fueron cambiando las viejas costumbres de los vampiros.
¿Qué pasó con el hombre capturado? Se preguntarán.
Aquella persona en agonía fue donada a un comedor comunitario donde vampiros enfermos y con colmillos flojos pudieron disfrutar, por fin, de una buena comida.