El final del arcoíris

Todos hemos visto en más de una ocasión, un arcoíris.

Por su atractivo visual, somos capaces de reconocerlo al observarlo, aunque la gran mayoría desconocen como se forman y aún más, los secretos que guardan.

Cuando los rayos del sol iluminan una día de lluvia o un lugar con una muy alta humedad, se produce este efecto visual colorido  y con forma de arco. El gran científico Isaác Newton afirmaba que los colores que veían nuestos ojos eran simplemente la descomposición de la luz blanca del sol en sus colores principales (estando la luz blanca, compuesta por todo un espectro de colores, algunos visibles y otros invisibles a nuestros ojos) y que se forma un arco por la propia curvatura de nuestros órganos visuales.
Hoy en día se conoce que, en lo primero, el científico británico estaba en lo cierto, la luz blanca se divide en colores y los colores del arcoíris dependen de nuestra posición y de nuestro campo visual, siempre situandonos entre la lluvia y el sol. Sin embargo, no lo estaba respecto a lo segundo y no habría que culparle, ya que  muy pocos saben el secreto oculto tras el arco.

«Al final del arcoíris, una olla con un tesoro espera», reza el dicho popular. Asumiendo que «tesoro» se asociaba en ese entonces, a grandes cantidades de monedas de oro.

En el siglo XXVII, el gran investigador noruego Magnus Jeix, se dispuso a descubrir la verdad, verdad relatada en sus memorias donde cuenta sobre el verdadero tesoro encontrado.
Todo comenzó en la cueva «del cielo», ubicada en Finlandia, la cual estaba poseía dos particularidades. La primera es que estaba cubierta por pequeños cristales traslúcidos, distribuídos a lo largo de todo el suelo y la segunda es que, en el centro de la cueva, había una abertura en el techo de unos 30 metros de diámetro que permitía que la luz del sol penetrara, iluminando el lugar y a los cristales.
A raiz de esto, se producía un extraño fenómeno. La luz que ingresaba en los cristales, salía, en muchos casos, dividida en varios colores, provocando una especie de pequeños arcoíris distribuídos por todo el suelo.
A raiz de este curioso efecto, Magnus bautizó el lugar como la cueva «del cielo».

Luego de varios meses de estudio, concluyó que los cristales no estaba ordenados al azar, sino que había una caprichosa distribución que no podía comprender.
En sus memorias, cuenta que dividió a los cristales en dos categorías, los que estaban agrupados y los que no.
Dedicó sus estudios a descifrar a la segunda categoría ya que era la que más singularidad producía.
Muchas veces, se formaban conjuntos de dos cristales, aunque no siempre poseían la misma orientación, sino que cada grupo era distinto, provocando que las luces de colores se refrácten en desorden y en direcciones opuestas.
Cada caso era particular, sin embargo, uno le llamó la atención. Un grupo particular estaba orientado de tal manera que los arcoíris que producía no solo eran grandes, sino que se unian para formar un largo arcoíris contínuo de dos arcos. En otras palabras,donde terminaba el primero, comenzaba el segundo; Además de la curiosa forma, Magnus notó que, en la unión, la luz era distorcionada y no se podía distinguir con claridad el punto de encuentro entre ambas luces.
Este era el único caso donde ocurría y durante mucho tiempo, según relata, no obtuvo ningún resultado y la frustración le había vencido.
Era el último día que había decidido permanecer en la cueva al no haber podido descubrir nada más.
Al tomar su mochila, se tropezó con una inocente piedrita que estaba en el camino.
Poseído por una furia abrumadora, la pateó con tal fuerza que podría haber matado a una persona si le hubiese pegado en un certero lugar. Sin embargo, a pesar del fuerte golpe que le propinó, la piedra no produjo ningún ruido, incluso no había ni siquiera golpeado contra la pared de la cueva.
Este hecho lo dejó extrañado y, al seguir la trayectoria de la piedra, notó un cúmulo de luz más adelante, casi escondido entre las rocas.

«Al verlo quedé maravillado» Relata. «Era un grupo de no dos, sino tres cristales formando tres arcoíris distintos que convergían en un solo punto de unión y éste, una luz muy brillante se producía.»

Luego de exáminarlo por varios días, entendió que no lo había visto antes porque la luz iluminaba durante pocos minutos ese sector y era probable que nunca le haya prestado atención.

«El punto de unión era muy brillante, tanto que mis ojos se cerraban por voluntad propia al estar cerca y, al lanzar una nueva piedra, esta se perdía en el cúmulo y lo curioso es que no salía por el otro lado. Era como si algo la hubiera absorbido. Luego de varias pruebas más, con todo tipo de objetos, hice la prueba con mi propio ser e introduje el dedo índice de la mano derecha. Al hacerlo, mi dedo desapareció de mi vista, pero aún podía sentir su presencia aferrada a mi mano. Una extrña sensación me cubrió y decidí sacarlo.
Luego de ver que todo estaba en órden, me animé a meter toda la mano en el cúmulo de luz…» Se ve que hizo una pausa al escribir, como recordando aquella sensación.

«…mi mano fue llenada de calor, de libertad y de gloria. Sentía como si había recuperado la juventud, muy distinta a la sensación de frio que conservaba mi mano izquierda. En ese momento entendía que se trataba de un lugar de paz y calma, un lugar que no podía ser otro que el cielo mismo. Quería entrar en ese lugar a toda costa, pero por más que lo intentara, mi cuerpo no cabía en el pequeño cúmulo y entendí que debía buscar una puerta más grande, un triple arcoíris de tamaño suficiente para mi cuerpo…»

Eso fue lo escrito en la última página de las memorias.
La historia cuenta que luego se las entregó cerradas a sus hijos haciéndoles prometer que no las podrían leer hasta después de su muerte. Al entregárselas, Magnus emprendió un viaje y nunca más se lo volvió a ver.

Algunos dicen que encontró un triple arcoíris que lo llevó al cielo, otros que su cuerpo está oculto en alguna cueva, pero lo cierto es que nunca más se volvió a saber de él.

Los sacrificios para el dios

Un hombre entró por la puerta.

-Ya está anocheciendo, ¿estás preparada?- Dijo.

Una joven muchacha estaba terminando de cubrir su cuerpo desnudo.

-S…si, lo estoy- Respondió con voz nerviosa.

Sus manos le temblaban y sus pies no parecían querer moverse. Todo su ser temía lo que sucedería.
Era el fin del primer día del mes de Noviembre, momento en que la luna cambiaría de color y el sacrificio humano debía hacerse.

-Vamos- Le respondió el hombre, brindándole una cálida mano.

Ambos salieron y fueron caminando despacio, sin apuros, hasta el lugar sagrado.
Un altar se erguía en el centro del lugar. Estaba adornado con guirnaldas de flores, las más bellas del lugar y al lado, una prominente mesa era ocupada con el más exquisito banquete que el hombre pueda imaginar. Carnes asadas y bebidas de todo tipo cubrían la mesa.
La joven fue invitada a recostarse en el centro del altar.
Llevaba puesto un vestido de seda, la tela más fina del lugar, con transparencias que permitían ver el cuerpo de la reciente mujer.
Sus pechos, aún en desarrollo, estaban firmes debido al frio que sentía su dueña a pesar de que se tratara de una noche muy cálida.

-Todo está listo- Le dijo el hombre antes de retirarse.

Deseándole buena suerte, partió, dejando a la joven sóla, esperando su fátidico destino, un destino al que ella fue obligada.

Al cambiar la luna de color y volverse verde, comenzaría el ritual para calmar la ira del dios de la montaña, quien siglos atrás destruyó el pueblo.
Al finalizar la destrucción, el dios se dirigió a los sobrevivientes y les dió la instrucción.

-Al permanecer la luna verde en el cielo nocturno, vendré y cuando lo haga, deberán ofrecerme tres corderos asados, las flores más bellas de la planta de WFOR que sólo crece en su pueblo y una bella joven y virgen de 18 años de edad. De lo contrario, mi ira caerá sobre todos ustedes.

La gente del pueblo era muy trabajadora, muy dedicada y muy confiable. El pueblo crecía rapidamente, sus tierras eran muy fertiles, sus lagos tenian abundante agua, el pasto era ideal para el ganado y los recursos de madera y piedra no escaseaban nunca.
Parecer ser que por tal motivo el pueblo decidió quedarse en ese lugar, aceptando la condena impuesta por el dios de la montaña.
Los primeros años fueron los mas dificiles, siendo el principal motivo de discusiones y conflictos, el sacrificio humano. ¿A quién elegir?

Es muy dificil ahora que han pasado muchos años, describir como fue al comienzo. Pero lo cierto es que con el tiempo se fue confeccionando un sistema de elección bastante organizado. En este sistema se decidia de antemano que año le corresponde a la hija de que familia y quien la reemplazaba si no tenían hijas.

No obstante, la mayoría de las veces, las chicas no tenían 18 años cumplidos o ya eran mayores y esto había causado un revuelo en el pueblo.
La primera vez que pasó, no les quedó más remedio que poner a una joven de apenas 16 años y rezar. Para su suerte, el dios pareció satisfecho y desde ese entonces, el tema de la edad pasó a ser un tema menos por el cual preocuparse.
A veces ofrecían chicas de 16 años, otras de 17 años e incluso ofrecieron una vez, una chica de 22 años de edad.

No obstante la edad, las demás demandas fueron siempre cumplidas. Una vez, hace mucho tiempo, cambiaron las flores y el pueblo lo pagó. Desde ese entonces, entendieron que lo único permitido era modificar la edad de la joven, aunque siempre debía ser bella y virgen.
Para llevar a cabo el ritual, se colocaba un altar en las afueras de la ciudad, dentro del bosque prohibido, con la muchacha en el centro y las flores y los corderos asados alrededor. Luego, se retiraban y sabían que en algún momento durante la noche aparecería el dios de la montaña y se llevaría el altar completo.

De esta forma podrían vivir en paz unos años más, hasta la próxima luna verde.

El día siguiente es un día de luto para el pueblo y la familia de la «glorificada», como ellos le decían, es regocijada con los mejores productos que se les pueda brindar y con una fiesta en su honor.
Así sucedía desde hacía incontables años y a veces, algun padre melancolico paseaba por los alrededores del bosque prohibido, buscando algún rastro de su pequeña.
En varias ocasiones, varios padres juraron haber visto el fantasma de su hija (ya mayor) rondando por el bosque. Esto era conocido como el «síndrome de la glorificada» y en esos tiempos, el padre era alojado en una cómoda habitación hasta que se le pase la locura y donde puedan rezar por las almas de sus hijas para finalmente despedirse.

 

Ya había oscurecido y en el bosque comenzaba a soplar un viento cálido y reconfortador.
A lo lejos se veía un movimiento, una sombra gigántesca se enfilaba hacia el altar.
La joven comenzó a temblar. El miedo le invadía y le paralizaba. Sabía que este era su fin y que pronto sería víctima de aquel mounstruo que tanto temía el pueblo.
Ella era el sacrificio y sabía lo que le esperaba. En cierta forma, lo deseaba.
Con sus 18 años cumplidos, era muy joven aún, pero desde que se llevaron a su mejor amiga para el sacrificio, había perdido las ganas de seguir viviendo.

-Sin mi amiga, no tengo razones para vivir, ven y llevame dios de la montaña- Pronunció con la poca voz que tenía.

La sombra se acercó cada vez más, moviendo los árboles a su paso, hasta que por fín salió de la oscuridad. El corazón de la muchacha latía cada vez mas rapido.
Lo vió y al verlo, comprendió que no se trataba de un mounstruo como se lo habían descripto. Aquel dios era una persona muy parecido a ella, era como los muchachos de su pueblo, pero con la diferencia que era, demasiado. Se trataba de un hombre de más de 6 metros de altura.

«Es muy apuesto» Pensó , ruborizándose.

Finalmente la muchacha, distraida por la belleza de aquel ser, tomó coraje y habló.

-¿Tú eres el dios de la montaña?- Preguntó distraida.  -Te lo pregunto porque no pareces un mounstruo como me habían contado.

Con una dura y fuerte voz, el otro habló.

-Yo he venido por ti. No serás lastimada, vamonos en silencio.- Ordenó.

La muchacha obedeció. Por algún extraño motivo, no sentía hostilidad por parte del dios y eso le calmó su interior. El caminó fue largo y duró aproximadamente una hora. La muchacha iba sobre el hombro de su acompañante, sosteniendo sobre ella la comida y las flores.
Finalmente, una luz se divisó a lo lejos. El haz provenía de una casa muy grande para ella, aunque normal para su compañero.
Una vez dentro, el gigante se sentó sobre una silla a medida para él y acercó una silla pequeña para ella.

-Corta la carne y las flores y mezclalas juntas- Le dijo.

La joven no reaccionó y eso causó la ira del gigante.

-HAZLO DE UNA MALDITA VEZ- Le gritó.

Su voz retumbó en toda la casa y se duplicó en sus oídos.
Sin decir ni una palabra, la joven acató la orden y comenzó a triturar el cordero y las flores con sus manos. Luego las colocó sobre una fuente de metal que el gigante le trajo.

-Li…listo- Dijo, aún temblorosa.

-Gracias- Respondió el otro, arrancándole la mezcla de las manos.

El gigante engulló la comida con desmero y luego se dirigió hasta una enorme puerta, cerrandola tras de él.
Antes de encerrarse, le señalo a su acompañante una cama que parecía muy comoda, para que ella duerma y pase la noche allí, por último le indicó que hablarían por la mañana.
En este punto la muchacha dudó sobre si su compañero era realmente un dios y sobre todo, si realmente la iba a matar. Por curiosidad decidió sacarse el vestido de seda y acostarse en la cama, la cual era verdaderamente muy comoda, haciendo que se quede dormida enseguida.

A la mañana siguiente, se despertó, se vistió y se dirigió hasta donde se encontraba aquel apuesto gigante.

-Buenos días mi linda jovencita. Debo decirte que en verdad eres muy bella- Dijo.

La joven quedó sorprendida por los buenos modales de aquel que consideraban un monstruo.

-Espero no te moleste que esté desayunando- Le dijo, guiñándole un ojo. -Ven, sientate aquí y come que te he preparado el desayuno. Espero que te gusten los huevos revueltos con jamon.

La voz del gigante era cortés, suave y gentíl, nada que ver con la de la noche anterior.
Sabiendo (y confiada) que no sería lastimada, la joven fue tomando cada vez más confianza hasta que finalmente habló.

-¿Por qué ahora me hablas bien y anoche no?- Preguntó -¿Por qué me has traido aquí? ¿Qué vas a hacer conmigo? ¿Qué es…-

Al notar el nerviosismo en su compañera, el gigante la interrumpió.

-No pretendo lastimarte, como te habrás dado cuenta. Te contaré todo despues de desayunar, así que come ahora, antes de que se enfrie- Le dijo, señalando el plato.

La muchacha comenzó a comer y fue cuando se dió cuenta del verdadero hambre que tenía, devorando la sabrosa comida en poco tiempo ante la atenta mirada sonriente del galán.

Finalmente, después del desayuno, comenzó la charla.

-Como notaste, nosotros somos muy parecidos, no soy ningún mounstruo, solamente soy una persona como tú, pero mucho mas alto y grande- Le dijo, mostrándole sus desarrollados biceps.

La muchacha soltó ya carcajada y agregó.

-Y muy lindo

Las enormes mejillas del gigante se ruborizaron y ella entendió que aquel era un hombre muy sencillo, muy parecido a ella.

-Gracias, tu támbien eres linda- Le devolvió y agregó -En fin, te explicaré todo.

-Todos los años, durante el último día de nuestro calendario, se realiza una celebración en nuestro pueblo. En fin, muchos años atrás, asistí a mi primera fiesta, la cual fue muy larga y las copas fluyeron como agua. En ortas palabras, tomé mucho Tkorn. El Tkorn es una bebida alcohólica muy fuerte y como bebí más de la cuenta me emborraché. Estando en ese estado, caminé sin rumbo, cantando con voz ronca hasta que terminé en tu pueblo. Sin estar conciente caí sobre las casas de algunas personas que terminaron destruidas he hice muchos otros destrozos de los cuales me averguenzo hasta el día de hoy.  Pero para mi suerte, una joven mujer no me tuvo miedo y notó cual era realmente mi estado. Ella me ofreció una mezcla de Cordero asado y flores que crecen en tu pueblo. La mezcla probó ser milagrosa, quitándome la borrachera completamente.

Hizo una pausa y miró a la joven.

-Ahora entiendes por qué les pedí a los representantes de tu pueblo que preparen carne asada y flores.

-¿Y la luna verde? ¿Acaso tú la creas?

El gigante se agachó para mirarla mejor.

-No yo, sino que es parte de la celebración. Lanzamos al cielo unas fragancias que tiñen el color blanco. Es simplemente para marcar el comienzo de la fiesta.

La joven pensó. Estaba absorviendo todo lo que acababa de escuchar.
De pronto, su cara cambió, llenándose de odio.

-¿¡Para curarte de la borrachera!? ¿Para eso secuestras a mujeres inocentes? ¿¡Para eso te llevaste a mi amiga!? ¿En donde está ella? DEVUELVEMELA- Comenzó a gritar.

-Calma, calma mi amiga. -Todas ellas están bien. La mayoría están en un pueblo vecino, en donde tienen trabajo y familia. Yo no pretendo matar a nadie, pero necesito a las chicas para que puedan prepararme la mezcla. Ten calma que tu amiga está bien- Le tranquilizó.

El gigante se levantó y levantó a la chica para que pueda ver por la ventana.
Afuera se encontraba el patio y dentro de éste, una joven, su vieja amiga, se encontraba barriéndolo.

La joven calmó su ira y se dirigió hacia el gigante.

-No entiendo nada, tú eras un mounstruo. Me mostraron los dibujos, eras un dragón con garras.

Su compañero echó a reir con ganas.

-Verás- Comenzó. -Es la costumbre de nuestro pueblo, que en la primera vez de la TUNGOIA, la fiesta de fin de año, nos disfracemos. Yo lo hice de dragón y es por ese motivo que me creen así. Pero te puedo asegurar que no soy un dragón y mucho menos un dios. Solo soy un muchacho que trabaja mucho durante el año y que solo quiere divertirse en la TUNGOIA.

-¿Por qué no se lo dices a mi pueblo? ¿Por qué me hablaste mal ayer? ¿Por qué no me devuelves a mi, a mi amiga y a todas las demas con sus familias?- Le retrucó.

-No se lo digo a tu pueblo porque si lo hicera se reirían de mi y en lugar de ayudarme me matarían. Me llevo a las chicas porque necesito ese remedio casero todos los años y te hablé mal ayer, bueno, me da verguenza decirlo pero el TKORN constipa y el remedio que cura la borrachera tiene un efecto contrario, en otras palabras, se trata de un poderoso laxante que actúa casi de inmediato. Me sentía mal como para hablarte bien, espero que puedas disculparme por eso- Le dijo, con tono sincero.

-¿Por eso ayer después de comer la mezcla te encerraste tras la puerta? ¿Para ir al baño?

El gigante asintió con la cabeza y vió el gigántesco baño.

-De ahora en más, eres libre, puedes quedarte aquí, como tú amiga, o comenzar una nueva vida en el pueblo vecino donde están muchas de las otras chicas del pueblo. Te aseguro que serás más feliz que en el lugar al que llamabas hogar. Pero tengo una condición y esa es que por 2 o 3 años no te acerques al bosque prohibido desde donde venimos, ni a tu pueblo. Después de ese tiempo puedes volver allí si quieres que, con suerte, nadie te reconocerá.

-Ahora entiendo. Es por eso que muchas veces padres de otras chicas decían haber visto el fantasma de su hija, ya mayor, en el bosque, ¿no es cierto?.

Nuevamente asintió con la cabeza y luego le abrió la puerta trasera de la casa para que la las mejores amigas puedan reunirse luego de varios años separadas.

La elección

Una moneda se desliza entre los dedos y cae en un oscuro lugar, lejos del alcance de la mano.
Un botón es oprimido, produciendo un estremecedor sonido que seda a los sentidos.

El show comienza; El movimiento es acompañado con luces de colores, formando una rítmica casi perfecta.
Los rodillos detienen su movimiento y, junto a éste, también lo hacen las luces y el ruido.
Todo vuelve a su estado de reposo, a la espera de que el botón sea presionado una vez más.
Los rodillos vuelven a girar y a detenerse, pero ahora el ruido y las luces permanecieron funcionando aún después de detenerse todo movimiento.
Ruidos metalicos se escuchan desde más abajo, nuevamente un sonido que droga a los sentidos.
Los metálicos son rápidamente apartados del lugar de su nacimiento, siendo asidos por una mano fria con dedos largos y nerviosos.

Segundos después, la morfina desaparece y una nueva moneda vuelve a repetir todo el proceso anterior, excepto que está vez, no se reprodujo provocando nerviosismo en las largos dedos, calmados solamente al recibir una nueva dosis de placebo.

Todo el conjunto es una montaña rusa de emociones, donde abunda la adrenalina, pero finalmente prevalece la desidia con la vida.
Sin embargo, la -corta- emoción del viaje le llenaba si vació interior con tal fuerza que era incomprendido para el observante pacífico.

Así se sentía la señora de «los 7», como era reconocida en el casi al sentarse cada día en la misma máquina tragamonedad donde un triple 7 podría brindarle riquezas inimaginables.
Su bolso arribaba casi colmado de billetes y partía con una ínfima fracción de su contenido.
La historia se repetía día tras día y era presenciada por los incautos empleados del casino.

-Al entrar, la sonrisa de la señora se hace presente, como si al ingresar, la libertad le envolvía el cuerpo- Opinó una vez el gerente.

El casino le daba libertad, o por lo menos, le daba la falsa sensación de libertad.
Era un lugar donde, por un pequeño instante, ella tenía el control absoluto y los demás estaban a su servicio.
Pero, al salir, todo cambiaba, siendo su paso el de un caballero derrotado por otro más valiente y gallardo.

Esto se repetía casi diariamente, sin embargo, aquel día fue distinto.
Su bolso, desbordando de dinero, le brindaba una chispa de vida nunca vista.
La cantidad que tenía no era normal y eso le hacía poseer un gran humor y vitalidad.

Los ruidos, las luces, el movimiento y por sobre todo, el control, le daban fuerzas para seguir viviendo, pero, todo eso se fue desvaneciendo.
Llegó con la primera luz del día y, entrando en el atardecer, el bolso había perdido más de la mitad de su contenido.
Poco a poco tanto el bolso, como su vida, se agotaba.
La cara estrecha y estirada estaba siendo reemplazada por arrugas y demacradez, orotgándole más años de los que verdaderamente tenía.

De repente, su cara se ensombreció.
Su bolso se había agotado y sólamente una moneda había en su mano, la cual rápidamente introdujo en la rendija.
Sin embargo, perder a aquella última sobreviviente le produjo un movimiento en su interior.

-¿A quién quiero engañar? -Se lamentó, comenzando a llorar -Lo he perdido todo. Mi marido, mis hijos, mi familia, mis ahorros. Todo se ha ido.- Sus lágrimas alertaron al personal de seguridad, los cuales estaban listos para devolverla a la calle.

-Ya no puedo caer mas bajo… – Continuó lamentándose.

Tomó su bolso otrora pesado y se levantó.

-Todo se ha perdido…-dijo. «Perdón esposo mio, perdón hijos mios y sobre todo, perdón dios mío, sos he defraudado a todos y ya no se como mirarlos a la cara» Pensó.

«TLING TLING TLING».

La maquina comenzó a hacer sonidos y ruidos metalicos ensordecieron sus oídos.

Había ganado. Por primera vez los tres 7 coincidieron y había obtenido el gigantesco premio acumulado.

-GANÉ- Gritó, haciendo desaparecer las lágrimas y la tristeza que antes le invadían.

Vecinos de maquinas linderas se dieron vuelta para ver el espectaculo metalico con envidia y recelo.

Personal del casino se acercó a felicitarla.
El premio no solamente era mayor a lo que había invertido aquel día, sino que era lo suficientemente grande como para darle a su familia regalos y sobre todo, alegría.
Nuevamente comenzó a llorar, pero esta vez eran lágrimas de alegría mientras que recibía el dinero.
Su bolso estaba pesado nuevamente y le costaba cargarlo al salir por la puerta.

Sin embargo, al estar en ella, la duda invadió su seno.

Poseía un sobrante y podría utilizarlo sin que su familia se entere y por ahí, obtener otro premio aún mayor, era su pensamiento.

El día llegaba a su fin mientras que una señora permanecía inmóvil en la puerta del casino.

 

Sueño: Pesadilla

Increiblemente habíamos rentado esta casa de ensueño por muy poca plata.

El lugar estaba dividido en dos partes. Una de ellas estaba compuesta por el sector de cocina, 2 baños y 4 dormitorios. La otra consistia en una sala de estar y 3 dormitorios más. Pero lo más maravilloso de todo era que ambas partes estaban unidad por un jardín interno y en el medio de este, se encontraba una pequeña cascada que depositaba sus aguas en un pequeño laguito que se podía atravesar gracias a un tronco que se encontraba puesto.

Que maravillosa casa y, a pesar de que la alquilamos solo para vacacionar por un fin de semana, presentimos que la ibamos a disfrutar bastante.

Después de charlas y risas bajo la cascada, decidimos que era tiempo de ir a dormir y cada uno se fue a la habitación que le tocó según el sorteo realizado minutos antes.

Mi familia es bastante numerosa y por supuesto que no ibamos a entrar en todas las habitaciones, por lo que me tocó dormir, sólo, en la sala de estar.

Al entrar en ella, un dolor muy molesto apareció en mi cabeza, cómo si alguien me la estuviese apretando con todas sus fuerzas.

Decidí, entonces, buscar algún medicamento que me aliviane, pero no fue necesario, ya que al salir el dolor se fue como por arte de magia.

Volví a entrar a la sala y el dolor comenzó de nuevo, aunque ahora más fuerte.

Hice una vez más la prueba y entonces comprendí que algo no estaba bien.

Pocos segundos duró mi incertidumbre, cuando al otro lado de la habitación aparecieron repentinamente y frente a mis ojos, dos niñas, una un poco más alta que la otra.

Estás eran rubias, con el flequillo que les tapaba la frente y con dos trenzas que les caían a cada lado de la cabeza.

Estaban vestidas con un uniforme escolar, color gris.

Entré en pánico.

Salí corriendo a la habitación de al lado que por suerte no tenía cortinas. Mi tía y mi prima estaban mirando la televisión en el sillon que había allí.

Sin poder hablar, tensionado por el miedo, golpeé el vidrio y con señales de mis manosl pedí que me ayuden.

Mi prima se levantó y, sin que pueda explicarle con palabras, la arrastré a la sala de estar donde las dos niñas estaban acercandose a nosotros.

Ambos nos quedamos paralizados, ella más cerca de la puerta y yo a unos pasos más cerca de quienes quieran que fueran esas aparentes niñas.

Se acercaron a mí.

Pude notar que no estaban caminando y se movían estando estáticas, estando rígidas.

Se acercaron más, tanto que las tuve a escasos pasos de distancia.

Quise escapar, pero el miedo me paralizaba y mis piernas no se movían.

Les grité: «MUEVANSE, MALDITAS», pero no me hicieron caso.

La niña más pequeña detuvo su marcha, pero la grande continuó acercandose a mí. Se acercaba lentamente, cómo su estuviese flotando y esperando a que el viento la empuje.

Mi prima estaba al lado mío, pero no podía hacer nada. El miedo también la había dejado paralizada.

La niña mayor ya estaba pegada a mí y había levantado su cabeza que hasta ese momento estaba cabizbaja.

Con unos ojos completamente negros, clavó su mirada en mí mientras que mi dolor de cabeza se agudizaba.

Me miró por unos segundos más, aunque a mí me parecían largas e interminables horas y luego abrió la boca. Pero no era una boca cualquiera, sus labios se separaron bastante, cual «Depredador» y comenzó a emitir un fuerte sonido que incrementó aún más, mi ya intolerable dolor de cabeza.

El ruido era tan fuerte que sentía que mi cabeza iba a explotar y se iba incrementando hasta el punto maxímo en el que la niña logró introducirse en mi ya vulnerable cuerpo.

Mi dolor se calmó, pero mi mente no y me obligó a despertarme.

Un sueño para olvidar…

Vives en mis sueños

Atrapada estás.

Allí no hay luz que puedas ver.
No hay luz que te de esperanza.
Allí el túnel es infinito.

No luches.
Ríndete ya.
Escapatoria no tienes.
No deseo dejarte ir.

Vives en mí, pero no eres real.
Eres un recuerdo, un recuerdo que perpetuará.
No luches, pues no lograrás escapar.

Te deseo, pero no en realidad.
Anhelo tu potencial.
Amo el recuerdo que en mí está.

Pues no te deseo a tí. Sino a la memoria de tí.
La realidad es fria pero la memoria no lo es.
Al cerrar los ojos, el calor predomina y desde ese momento ya no lucho.
Por favor, tú no lo hagas.

Atrapada estás. Sin escape en el mundo que gobierno.

Atrapada estás. Vives en mis sueños.

En el autobús

El sol brillaba en lo alto y su calor hacía que transpirase mi camisa nueva.
Era una prenda adquidira el día anterior en una tienda de moda, un lugar al que no suelo concurrir con frecuencia.
Muy costosa, por cierto. Era celeste, aunque no era del todo de ese color. También era verde, aunque no era del todo de ese color. De acuerdo a la amable vendedora, quien consideraba que todo lo que me probaba me quedaba de pintón, el color era turquesa.

-Te resalta tus ojos verdes- dijo -Que, por cierto, son muy bellos- agregó, dirigiendóme una sonrisa.

En ese punto ya desconocía si fue un verdadero cumplido o solamente uno más de sus artilugios de venta.

-Con esa camisa, conquistarás a cualquier chica- me dijo, guiñando su ojo derecho de color ambar.

Accedí a llevarla, no solo por las palabras de la bella vendedora, sino porque realmente era una linda camisa. Al pagar, me di vuelta para despedirme de mi musa de camisas pero ya se había ocupado de conquistar a su siguiente víctima. Me habían quedado claras las intenciones de su labia. A pesar de todo, estaba conforme con la prenda, me gustaba.

Al día siguiente, decidí estrenarla, acompañada por el flamante perfume importado que me habían regalado para mi cumpleaños y que, hasta ese momento, permanecía cerrado en el armario.

El calor aumentaba, mientras que el maldito autobús no se asomaba.
Como cada mañana, esperaba al mismo transporte para llegar al mismo lugar y a la misma hora.

Esta era mi rutina diaria. Esperar durante varios minutos, para subir y pasar entre la gente que se amontona en el sector delantero del vehículo, para finalmente poder respirar en la parte de atrás. Todo esto era ya un movimiento automático del cuerpo, era parte del ritual diario para llegar al trabajo. Vestido distinto al promedio de la gente, perfumado, incluso escuchando música, intentaba distraer mi mente del recorrido.
A menudo fijaba la vista en una persona e imaginaba cómo sería su vida. Aunque también lo hacía con gente que caminaba por la calle; Las demás personas me servían de distracción y así, el viaje de media hora de duración se acortaba.

Luego de un rat de espera vislumbré al enorme vehículo acercándose hacía mí. Deseaba que sea de las nuevas unidades con aire acondicionado, aunque lo que más deseaba era que frene y permita mi ingreso, debido a que muchos choferes, cuando el transporte colma de gente, deciden no frenar, dejando a los usuarios olvidados en el sector de la parada.

A menos de una calle de distancia, extendí el brazo derecho y apunté con el dedo indicé en dirección perpendicular al vehiculo, señalando a un negocio que se situaba en la calle de enfrente, pero con la vista clavada en quien manejaba el autobús.
Esta era la forma más común de indicarle al conductor, que pare y me permita subir.

La señal funcionó y el chofer encendió las luces del transporte, en señal de respuesta a mi seña, indicándome que ya podía descender el brazo.
El vehículo fue frenando su marcha, hasta que se detuvo completamente frente a mí.
Lamentablemente no tenía aire acondicionado, pero para mi suerte no había mucha gente. Decidí sentarme en el segundo de los dos asientos disponibles de la «fila solitaria». Prefería ese lugar, para poder imaginar tranquilamente sin ser molestado.

El autobus continuó su marcha y fue detenido pocas calles después por un hombre anciano, de esos que, no importa que tempratura hiciera, siempre estaban elegantes.
A lo lejos, una mujer corría, intentando con todo su aliento subir al autobús antes de que este parta. Luego la vi recuperar el aire poco a poco al lograr subir.

El paisaje por la ventana era el mismo de todas las mañanas, nada fuera de lo normal y nada lo suficientemente interesante para llamar mi atención.
Una nueva parada, esta vez frente a una plaza. Ingresaron una mujer de 30 y pico de años, aunque por su atuendo, parecía mucho más mayor y detrás de ella, una muchacha de no más de 24 años, con un vestido floral, acorde al calor del día. Una muy fresca elección de vestimenta.

La bella joven se dirigió hacia mí mientras que yo seguía paralizado por su figura y se detuvo en el primero de los asientos de la fila solitaria, justo delante mío.

Se sentó apresuradamente y el recogido pelo hizo movimientos bruscos, luchando por desprenderse de su cruel prisión. Al lograrlo, fue liberada parte de la hermosa e intoxicante fragancia que llevaba puesta.
Mis sentidos se alertaron y mis ojos no podían desprenderse de su blanco y largo cuello.
A medida que la fragancia disminuía y me volvía a concentrar en la gente de la calle, mi joven vecina hacía un movimiento y mi ser quedaba nuevamente petrificado por aquel olor. Parecía que lo tenía todo calculado para no quitarla de mi mente.

Mi cabeza comenzó a trabajar y en mi mente aparecieron decenas de situaciones involucrándonos a ambos.

Su pelo semi recogido, su cuello blanco y desnudo, sus orejas con sus pendientes, encajaban perfectamente en su contorno. Cada tanto, giraba la cabeza en dirección a la ventana y me permitía ver el perfíl de su rostro. Bello, pero no tanto cómo la parte que más veía en ese momento.

El vehículo se detuvo nuevamente y un joven alto, musculoso y mucho mejor candidato que yo, subió lentamente. Pude ver cómo mi musa de bella fragancia, alzó la cabeza en vista del recien llegado.
Era la primera vez que lo hacía desde que se había sentado.
«¿Habría hecho lo mismo por mí?» me pregunté e inmediatamente me respondí que no.
Ella no le quitaba los ojos de encima y allí sentí derrumbarse toda mi historia.
Nos imaginé batiéndonos a duelo por su mano, destruyendo a mi enemigo y alzándome con la victoria.

El muchacho pasó frente a ella sin dirigirle la mirada y mi musa, visiblemente ofendida por lo ocurrido, retornó a su antigua posición, girando la cabeza un poco más de lo normal hacia la ventana, permitiéndome ver mejor su rostro.
«Te gané señor de los músculos» pensé.

El chofer se apresuró en doblar en una esquina antes de ser alcanzado por el semáforo y detuvo su marcha pocos metro adelante. Una joven menor de 20 años, subió y se sentó en la fila posterior de asientos enfrentados, asientos que miran hacia la parte trasera del vechiculo.
Por algún motivo que desconozco, no pagó el boleto como todos los demás presentes.

-¿Nadie le dirá nada?- dije en voz baja, sabiendo que no sería escuchado.

Aquella joven no había abonado el boleto del transporte y su actitud estaba incomodando a más de uno, especialmente a los miembros más ancianos.
Mi furia iba en incremento, cuando un movimiento hizo que nuevamente se desprendiera fragancia de la bella cabellera de mi musa. ¡Ah!, la amnesia selectiva, una bendición.

El calor nuevamente sofocaba, mientras que el autobús frenaba en mi parada.

Era tiempo de volver a la realidad.

 

El festejo

«¡Por fín ha llegado el día!

Ha llegado el momento de brillar, de iluminar la vida de quienes confiaron en mí.

Para esto fui elegido entre mis hermanos.

Ellos vieron algo en mi y por ese motivo no los voy a defraudar.

Cuanta emoción, cuanta ansiedad, cuanto nerviosismo y cuanta soledad.

¿Cuanta soledad?

Si, debo confesarlo.

Desde que me separaron de mis hermanos me he sentido solo, abandonado y distante en un nuevo lugar, esperando el momento de mi partida hacia una nueva vida.

Aunque agradezco profundamente a quienes me levantaron y me abrieron las puertas de su hogar, siempre me sentí como un pasajero entre ellos. Alguien que pronto los abandonaría.

Pero, ¿En qué estoy pensando?

Ellos han invertido tiempo y dinero y me han escogido a mi y solo a mí.

Y aunque fuese cierto y si solamente soy un simple pasajero, entonces en mi despedida debo sorprenderles para demostrarles el agradecimiento que les tengo.

Si, es cierto. Soy muy feliz.

Aunque no puedo evitar pensar que pasará después.

Una vez que logre mi cometido, ¿qué será de mí?.

¿Seré recordado?.

Si, seguramente lo seré y en ese instante seré elogiado por todos.

¿Pero luego? ¿Seré olvidado? ¿A donde iré?.

Alguien viene hacia mi, escucho sus pasos aproximandose.

Siento una mano que me agarra, ya no hay más tiempo para dudas.

Llegó mi hora y allá voy….»

¡FELIZ AÑO NUEVO!

-Papí, que bonitos los fuegos artificiales que compramos.

El compañero ideal

Los extremos nunca fueron buenos para una persona. No todo es blanco y negro.
Los distintos matices del gris intermedio son los que diferencian el camino de cada una de las personas que habitan este mundo.
El enamoramiento se basa en un principio en la atracción física. Evidentemente no nos podemos enamorar si no nos sentimos atraidos hacia la otra persona.
Por el contrario, el amor hacia otra persona se puede producir por muchos factores;

 

Rocío tenía una dificil descición.

Le gustaba estar con Federico, porque junto a él, ella era ella. En otras palabras, junto a él, Rocío se relajaba y disfrutaba de la vida.
No solo eso, sino que durante el tiempo en el que estuvieron juntos, ella realizó varios proyectos personales y mejoró considerablemente su calidad de vida.
La pasaba bien con Federico, pero había un problema y este era que no se sentía atraida por él e intentaba postergar lo más posible los encuentros intímos.
Su pareja, por el contrario, buscaba constantemente la forma de acceder al cuerpo de su pareja.

Por el otro lado, estaba Agustín y cada vez que ella lo miraba, su cabeza se nublaba y  su sexo se humedecía.
En cada encuentro que tenían, ella no podía contener las ganas de amarlo en la cama.
Agustín era atractivo por donde se lo mire y Rocío lo presumía ante todos.
Junto a él, ella experimentó placeres que nunca había vivido.
Pero había un problema y este era que después del sexo, cuando la adrenalina del momento se disipaba, aparecía el silencio.

Rocío intentaba romperlo, un poco nerviosa, contanto algún chiste o hablando de temas sin sentido. Ella sabía que se estaba comportando de manera infantíl, pero no lo podía evitar.
Rocio no podía continuar con su extenuante vida y sabía que había llegado el día en que debiera elegir entre ambos. Entre su amor y su enamorado.

– o –

Habían pasado un par de años desde que la conoció y Federico aún se comportaba de manera infantil al lado de ella. El estaba perdidamente enamorado de Rocío y sentía mucha atracción hacia su magnífico cuerpo. Por este motivo intentaba poseerla casi todas las noches, aunque muy pocas veces lo lograba.
Federico pasaba todo el día pensando en ella, desconcentrandose en su trabajo, distanciándose de sus amigos y de sus pasatiempos y sobre todo, de su vida.
Pasaba día, tarde y noche buscando la forma de sorprender a su pareja. La atracción que sentía hacia su cuerpo no se había desvanecido con el paso de los años y, por el contrario, ésta aumentaba cada vez más.

– o –

Agustín estaba enamorado de Rocío, o mejor dicho, de su cuerpo y sabía que ella le correspondía el sentimiento. Pero sentía que mas allá de la lascivia, no tenían temas en los que hablar, no tenían proyectos que compartir. Muchas veces sus únicas conversaciones eran los propios acontecimientos de la vida.
Él sentía que quería más y ya dudaba sobre ella.
Ella actuaba de forma infantíl y Agustín sentía que ella intentaba complacerlo de mil maneras distintas.
Estaba aburrido, sin embargo, la atracción que sentía por el cuerpo de su pareja era muy grande. En otras palabras, estaba enamorado de ella, pero no la amaba y debía decidir si sería suficiente para su futuro.

– o –

Entonces, ¿cúal es el verdadero sentimiento? y por sobre todo, ¿ha quién elegirias?

Sueño: Los viajes

Parados en la puerta de un centro comercial, en los Estados Unidos, nos dirigimos al subsuelo donde se encontraba un supermercado perteneciente a una cadena multinacional.

El permanente movimiento de personas en el recinto daba la sensación de que el lugar estaba abarrotado de gente, no obstante, decidimos entrar ya que quería encontrar algo que venía buscando desde hacía ya mucho tiempo, un juego de cartas coleccionables.

Yo sabía, que en caso de venderse, el juego de cartas se encontraría en la línea de cajas, sin embargo, desde mi posición no podía verlo.

Finalmente decidí entrar, aunque antes de hacerlo, uno de los 2 amigos con los que había viajado me detuvo.

-No puedes entrar- Dijo.

Al preguntarle el por qué, me señaló unos detectores en la entrada del supermercado y añadió:

-Esos son detectores de almas puras y solo los que posean almas sucias pueden entrar.

Me quedé petrificado por esa declaración y decidí comprobarlo.

Al aproximarme al detector, este comenzó a emitir un pequeño ruido que se hacía más fuerte a medida que avanzaba.

Finalmente mi otro amigo dijo que si quería, podía entrar, pero para eso mi alma se oscurecería para siempre.

Por un momento dudé si el juego de cartas valía la pena y luego de pensarlo brevemente, decidí que sí, lo valía.

El ruido proveniente del detector era muy fuerte, hasta que al atravezarlo, cesó y el detector emitió una luz de color roja, permitiendome el acceso. La luz simbolizaba el fin de mi alma pura.

Una vez dentro, me dirigí a las cajas en donde soñaba con encontrar el tan deseado producto….lamentablemente ya se habían terminado.

Acto seguido regresamos al bus donde un guia nos informó que el resto del viaje se compondría de 4 días con actividades relacionadas a la comida y luego 7 días en un hotel all-inclusive.

Detestaba la idea de las actividades ya que me volví a encontrar solo, pero al finalizar estas, me enteré que en realidad, las actividades consistian en ir a un restaurante distinto cada noche.

Finalmente llegó el turno de la mejor parte, el descanso en el hotel que tenía todo incluido.

La desesperación se produjo al bajar del vehiculo y mostrarnos las habitaciones que eran ocupadas a medida que los integrantes del viaje se peleaban por ocupar cada cama con sus pertenencias.

Habían varias habitaciones, algunas nuevas y otras viejas, pero todas poseían un horno eléctrico.

Por el camino perdí una fuente para horno que contenía un corte de carne condimentado (era el proyecto final del viaje) y la ví en el horno de otra habitación.

Decidí ir a reclamarla luego de haber encontrado una cama en donde dejar mis cosas.

En uno de los pasillos encontréa un viejo amigo a quien no había visto desde hacía tiempo.

Estaba sin remera, intentando hacer funcionar una especie de proyector.

Luego de un enfático abrazo, me comentó que estaba intentando capturar un fantasma.

Mi cara fue de asombro, pero permanecí a su lado mientras que veía cómo mi proyecto final era alejado de mi alcance.

Por un momento me deprimí, pero todo se desvaneció cuando mi amigo logró hacer funcionar el proyector y allí, frente a nuestros ojos, apareció un fantasma.

Se trataba de una muchacha de 20 años aproximadamente, que brillaba con un color blanco y flotaba en el aire.

Su cara reflejaba cortadas profundas, seguramente la causa de su muerte.

Lentamente se nos acercó hasta que la tuve frente mío y gritó.

El gritó era inentendible y muy fuerte, tanto que me despertó…

…era una canción que sonaba en la fm del despertador y me desagradaba mucho. Deberé cambiar la emisora.

A.N.: Parte 3

2 de Noviembre de 1993. Radio observatorio de Maholco, Hawaii:

«-General, el virus sigue avanzando. Los firewalls no pueden contenerlo. Hemos perdido mucha de la información sobre el proyecto NEFTUS. De seguir así, perderemos todos los archivos ¡en menos de 24 horas!.- Gritó Dwight Colon al general Lee.

-¿Back-Ups?- Respondió calmadamente el general.

-Se están realizando en este momento, pero a causa de la perturbación magnetica, los discos externos han sido completamente dañados y debido al virus, los archivos de la red han sido eliminados, incluso los mas protegidos.

-¿No queda ningun archivo de respaldo?- Preguntó el general con una nota de nerviosismo en su voz.

-Solamente nos queda uno, pero no está actualizado.- Respondió Colon.

-¿En donde se encuentra?.

-Está en la maleta de titanio ionizado que usted diseñó. Por ahora parece que no ha sufrido alteraciones, pero me temo que si todo sigue así, esa será nuestra unica copia sana…»

1 de Octubre de 1994:

«-¡Nada! Absolutamente nada. Muchos días de trabajo y aún no logran comprender por qué se produjo la explosión en el observatorio.- Dijo el general Doyle, enardecido por la falta de resultados. «Por lo menos tenemos al ingeniero ese.» Pensó

El siguiente vaso de whisky que se sirvió lo tomó sin hielo y sin pausas.

Con un fuerte y largo suspiro, se dispuso a leer la proxima nota:

«Falta un año para que se termine de construir el telescopio. El ministro de defensa dijo que ya está listo, pero hacen faltan pruebas de funcionamiento. Le pedí que necesito usarlo, para un experimento, confidencial incluso para el. No me lo permitió. Se lo pedí a mi esposa y ella logró convencerlo. Me otorgaron permiso para el otoño de 1991. Estar casado con la hija del ministro tiene sus ventajas. Esperaemos con ansias el moemento.

Hemos logrado obtener algúnos datos sobre nuestros nuevos amigos. Nos han dicho que viven en un planeta al que ellos llaman SANCTUM, o tierra si lo traducimos. Su planeta orbita alrededor de una estrella y que el año durá lo mismo que para nosotros. Poseen agua en estado líquido y una atmósfera rica en ozono. Poseen plantas, animales, idiomas, paises y religiones. Estimamos que su apariencia fisica no difiere. Aún no conocemos sus nombres.

No entendimos una parte del mensaje. Al hablar sobre su planeta dicen que orbitan alrededor de una estrella oscura. Estrella con brillo oscuro. No lo comprendimos. ¿Acaso poseen un sol oscuro? ¿Qué significa eso del brillo oscuro? ¿Cómo es posible que los telescopios no lo hayan visto?

Evidentemente saben de matemática, física y literatura. No conocen el nombre de Einstein ni la religión judía.

Seguramente tendrán otros nombres. Nos asombra el parecido con nosotros.

Vida en otros planetas. ¡Al fin! Lo hemos descubierto y por accidente. Ya no tenemos miedo ni nervios. Son como nosotros.

Decidimos tomarnos un día de descanso. Para analizar la situación. Durante la cena, el traductor nos cuenta sobre la casa que compró en Beverly Hills. Le pagamos mucho, pero lo vale. No se entromete ni cuestiona los mensajes, solo le interesa recibir el cheque.

Hemos decidido tomar precaciones y toda la información se copió a discos externos. Correremos el riesgo de que se haga publico antes de que se pierdan para siempre.

Mi protegido, Colon, me ha dicho que debemos ser cuidadosos. No sabemos realmente quienes son. Pesimista por naturaleza. Dijo que debiamos contruir algún dispositivo móvil en donde poder guardar un back up ante una eventual falla magnética.

Juntos comenzamos a contruirlo. Va a demorar.

Por el momento seguiremos con las conversaciones con nuestros vecinos. General Isaac B. Lee »

-¿En verdad encontraron vida en otro planeta?. ¿Cómo han podido mantener oculto esto?. Deberé informarlo todo al ministro. Pero no aún. Primero debo saber mas.- Dijo el general Doyle, hablando solo en su oficina. -Quedan solo 2 notas de Lee. Las dejaré para mas adelante.

El tratamiento del ingeniero Colon duró 1 mes.

Gracias al tratamiento su cara volvió a tomar color. Se pudo levantar y caminar, pero no quiso hablar.

-Parece que aún sigue conmocionado por lo que vivió. Deberemos dejarlo descansar esta noche.- Dijo el médico.

-Muy bien, pero mañana hablaré con él- Respondió el general en un tono estricto.