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El último escalón

La lente se mueve y las personas aplauden a su ídolo artificial.
Por orden del segundo,  la masa se levanta del asiento y continúa vitoreando al frio metal.
Adelante de todos, un hombre se prepara para sentarse en una -visiblemente cómoda- silla, con tapizado de tela similar al cuero. Junto a él, se ve la silueta de otro hombre parado. La diferencia de estaturas es notable.
El contorno de ambos hombres es tapado por la oscuridad. Las luces estaban con la masa aplaudidora.
El segundo levantó la mano y su séquito fue calmando el estruendo. La calma reinó una vez más mientras que las luces cambiaban de objetivos y se dirigian hacia la posición de los dos hombres.
La luz iluminó los cuerpos de ambos, al igual que el espacio a su alrededor. La diferencia de estatura se debía a que el segundo hombre se encontraba parado dos escalones más abajo que el primero.
El primero, por otro lado, no tenía intención de hacerle subir ni él de bajar. Su rostro denotaba una gran sonrisa, ayudada por las maravillas del maquillaje moderno.
Todos se encontraban presentes por ellos, sin embargo, la mayoría de los invitados conocía solamente a uno de los dos personajes principales.
El hombre sonriente se sentó en la silla y miraba de manera penetrante al hombre de pie y con rostro nervioso.
La silla giró 90 grados, apuntando a la masa. Su ocupante abrió la boca y comenzó a hablar.
Las luces comenzaron a moverse por todo el lugar. De rojo a azul, de azul a verde, de verde a amarillo, de amarillo a anaranjado y de este último volvía al primer color y continuaba la secuencia. En total eran unas 5 luces que bailaban al compás de una música estrombótica e inexistente.

-Bienvenidos- Anunció. -Lamentamos haberlos hecho esperar, pero la televisión en vivo es así y debíamos muchas tantas publicitarias.

La sonrisa del hombre se acentuó más, volviéndose forzada.

-Después de todo, sin nuestros anunciantes, no estaríamos aquí ni ustedes, ni yo, ni nuestro invitado que tiene ganas de irse, por lo que se ve.

La masa echó una carcajada, esta vez, sin orden del segundo.

-Venga, hombre. Relájate. Es sólo un juego…- Ambos hombres se miraban, el segundo apenas sosteniéndose. Sus pies ya no aguantaban los nervios. -…un juego en el que podrás volverte MILLONARIO.

Esta vez si, el segundo levantó la mano y el cúmulo de gente aplaudió. Cada uno de los allí presentes ocultaba una clara envídia al hombre a punto de desmayarse.

-Con tan solo dos respuestas más, podrás convertirte en un nuevo rico en nuestro…

El segundo hombre no aguantó y cayó sobre el escalón golpeándose la cabeza.
El primero hombre, borró su sonrisa y acudió rápidamente a socorrerlo.

-Est…estoy bien- Aclaró el segundo, poniéndose nuevamente de pie.

-Sientate, amigo- Dijo el primero, acercándole su cómoda silla y ofreciéndole un trago de agua.

El espectáculo previo servía para que aumente la audiencia, llegando a niveles insospechados para los creadores, productores y organizadores.
Un murmullo resonó en la oreja del primer hombre, quien volvió a recuperar su sonrisa.

-Amigo mío, no quiero que te asustes, así que sostente de mi silla, pero debo decirte que nos hemos convertido en ¡los primeros de la noche y del año!. Me informan que en este momento, millones de personas están presenciando nuestros actos en todo el mundo.

El segundo volvió a dirigir a su ejército y les comandó que aplaudan con más vigor.

-Hoy, sábado 24 de Diciembre, estamos siendo testigos de algo impensable, algo que no podríamos haber imaginado que sucedería contigo. Después de agotar todas las ayudas en los primeros dos pasos y luego de dudar una y otra vez en cada respuesta, has logrado escalar hasta la cima, donde un solo paso te separa del «cofre de oro».

Con una seña, un cobre dorado apareció junto a él. Dentro se encontraban varios papeles verdes, representando dólares americanos y sobre ellos, un sobre donde la última pregunta descansaba desde que los comienzos del espectáculo, hacía ya 3 años.

-¿Estás listo?

El otro hombre asintió con la cabeza, mirando como el sobre se abría y un papel era sacado.

-Muchos historiadores concuerdan que la conspiración contra Julio Cesar tomó como punto cúlmine el año 44 antes de nuestra era. Más precisamente, el día 15 de Marzo de ese año. Varios de los que él consideraba como aliado, le tracionaron y asesinaron en las puertas del teatro «Pompeyo». El objetivo de este grupo era regresar el poder al senado y restaurar la paz. Luego del magnicidio, se auto titularon.- El hombre hizo una pausa. -Antes del «cofre de oro» deberás responder correctamente, ¿con que nombre se autoproclamaron?.

El silencio se hizo presente. La silla del segundo comenzó a moverse. Era la penúltima pregunta y ya no había quien podía ayudarle.

-Liberatores- Dijo, finalmente.

El presentador soltó el papel que contenía la pregunta y fue directo al cofre dorado, provocando enloquecimiento en la masa. Gritos de aliento se escuchaban.

-ES CORRECTO- Anunció el sonriente hombre.

El otro se levantó de la silla y ascendió hasta ponerse al lado del primero.
Ya no habían más peldaños ni desigualdad.

-Una pregunta. Una simple pregunta te separa de llevarte el gran premio de SETENTA MILLONES DE DÓLARES. ¿Estás listo?.

La gente no podía calmarse. Finalmente el segundo había perdido el mando y ahora formaba parte de la hinchada.

-Si gano, 4 millones serán repartidos entre la gente del público en cantidades iguales, en agradecimiento a sus ánimos.

El estallido y los cantos fueron imposibles de bajar. Era todo una fiesta y la final, la última pregunta no podía esperar más. Con ruido, con apoyo, con la cómoda silla, la pregunta debía responderse.

-¿Estás listo?- Preguntó el presentador.

El participante asintió con la cabeza.
El último sobre estaba siendo abierto, luego de años de permanecer oculto. La pregunta fue leída para adentro y luego expulsada de la boca.
Un silencio de cementerio se produjo de repente.

-Leonardo Da Vinci es un nombre conocido por casi todos nosotros. Sus creaciones fueron muy útiles tanto en guerra como en paz, sin embargo, lo recordamos aún más por sus obras de arte, como la «Gioconda» y la «Última cena».- El presentador hizo una pausa para generar suspenso.  -Por setenta millones de dólares, ¿Cuál es el nombre de la primera pintura reconocida a este gran hombre de la historia?.

El participante, serio hasta ese entonces, sonrió.
La gente lo vió y estalló en gritos.
El relój daba las 12, ya era navidad.

 

Adán: El gran guerrero

Con brazos y piernas del tamaño de árboles y un torso tan grande como la vista podía cubrir desde la posición en la que Adán se encontraba, el coloso era un adversario aparentemente imposible de vencer.
Un solo golpe podía acabar con la vida del primer hombre creado por Dios, sin embargo, el arma más letal del gigante era su aliento fétido, una horrible fragancia profunda que ahoga los sentidos y nubla la visión.

-¡Debes comer más hojas de menta y melissa!- Gritó Adán, cubriéndose el naso con un remiendo de tela que llevaba.

Luego, extrajo otro trozo de tela, que cubría las hojas del calor del sol y se las ofreció al coloso.
El gigante exámino la oferta del pequeño hombre y la aceptó.
Adán sonreía mientras que su adversario se tambaleaba. Las hojas habían sido mezcladas junto a otras hojas dañinas. Aunque peligrosas para el hombre, en el gigante tuvieron muy poco efecto, provocándole un pequeño vómito e incrementando su ira.
Adán recibió una fuerte porra que le sacudió todo su ser y le dejó al borde del desmayo.
Con sus pocas fuerzas, logró sacar otro tipo de hojas de n nuevo trozo de tela y las comió rápidamente. Como por arte de magia, el hombre se recompuso rápidamente. Dolor ya no sentía, pero el mareo de su cabeza se hacía importante.
Debía acabar con el gigante mientras posea concentración, de lo contrario, en pocos minutos se perdería en la infinidad de sus pensamientos y quedaría a merced del enorme ser.

El coloso, por su parte, miraba extrañado como el hombrecito corría de un lado a otro, sin entender que es lo que hacía.
Finalmente lo comprendió. Una improvisada cerbatana apuntaba a su frente. Adán había logrado crear unos dardos con una poderosa mezcla de las hojas curativas y las hojas tóxicas.
Aquella mezcla la usaba para cazar a los animales más feroces y ahora había aumentado la dosis al máximo que podía disparar.
El gigante comprendió la situación y golpeó al hombre, quien resistió de pie a pesar de habérsele roto varios huesos.

La batalla fue dura, aunque Adán contaba con una gran ventaja que desconocía.
El gigante estaba condenado a la derrota y así lo había vaticinado su creador.

«No deberás quitarle la vida. Pelea con él sin herirlo profundamente. Rompe su voluntad de explorar el mundo y quítale toda esperanza de pasar. Hazlo regresar a los brazos de Eva estando de pie para recibir a su primer hijo. No permitas que te lastime y si lo hace no deberás preocuparte porque yo te curaré. Su voluntad es muy grande y no podrás quebrarla fácilmente. Sin embargo, inténtalo sin matarle y si lo logras, te recompensaré largamente.
Quiebra su voluntad más no sus huesos.»

El gigante recordó las palabras de Dios con temor. No podría matar al pequeño hombre y tampoco lastimarlo en demasía. Estaba en una gran desventaja y a causa de eso, su derrota era inminente.

El arma funcionó y el coloso emitió un gran aullido de dolor mientras caía sobre sus rodillas.

«Una vida por otra» Pensó Dios, dolido.

Sabía que esto sucedería. Sabía que necesitaba que la chispa de vida del gigante se traslade al hijo de Eva. Todo era parte de su plan, pero aún así se entristecía.

El coloso terminó por caer. El enorme corazón dejó de latir y la sangre ya no fluyó por las grandes venas y arterias. Una vida había desaparecido mientras que otra había nacido.
El último latido del coloso fue precedido por el primer latido del hijo de la pareja de humanos.
La sangre que dejó de fluir por las enormes venas y arterias ahora fluía en los ínfimos capilares del infante.

Adán había salido victorioso y ahora caminaba sin rumbo. Dios estaba ocupado con el recién nacido, un bebé, algo nuevo para él y sus conocimientos y destinaría gran parte de su tiempo a su cuidado. El hombre, por primera vez,  ya no estaba bajo el manto de la protección divina y los peligros del nuevo mundo serían más y más peligrosos.
Eva temió por la vida del padre de su hijo, sabiendo que ya no contaría con la ayuda de su creador.

Éxito y fracaso

Dos amigos de la infancia se encuentran, como cada trimestre, en el bar de siempre.
Escritores de profesión y amigos de larga data, comparten sus vidas ante el otro.
Un joven sonriente, vestido de forma elegante y de andar calmado fue el primero en llegar y sentarse. Con respeto y cordialidad, saludó al dueño y a los mozos del lugar y pidió una una milanesa de pollo con papas fritas.
Al poco tiempo llegó el otro muchacho. Agitado, con ojos cansados, su cuerpo fatigado y sus movimientos torpes, entró al bar y fue saludado por el dueño y los mozos.

-Perdón por la demora. ¿Ya pediste?- Preguntó Santiago.

Martín asintió con la cabeza, obligando a su amigo a levantare y hacer su pedido. Minutos después, ambos recibieron sus platos. Uno comía una deliciosa -y grasosa- milanesa, mientras que el otro una saludable pechuga de pollo a la plancha con una ensalada.

-¿Estás a dieta?- preguntó Martín al ver el otro platillo.

-No. Pero si no como sano, engordo.

-¿Por qué no vas al gimnasio? -preguntó llevándose un bocado de fritura a la boca. Yo voy tres veces por semana.

-Desearía poder ir, pero no me dan los tiempos. Sabés muy bien que trabajo doce horas por día, de lunes a sábados y cuando regreso a casa lo único que quiero hacer es dormir.

Una pequeña pausa se hizo en dónde ambos miraron por la ventana.

-¿Cómo vas en tu trabajo?- preguntó Martín.

-Mal. Detesto ese trabajo. Me siento miserable y cada vez sumo más y más responsabilidades. Todos dependen de mí y me supera -respondió Santiago, derrotado -¿Y el tuyo?

La puasa se interrumpió para comer un bocado.

-¿Qué te puedo decir? -comenzó a decir, tronándo lo dedos de las manos -Es el trabajo perfecto para mí. Trabajo menos de la mitad del tiempo que vos, lo que me deja espacio suficiente para salir e ir al gimnasio, entre otras cosas. Gano suficiente dinero para viajar a europa dos veces al año y principalmente, es un trabajo que me encanta.

Martín trabajaba como guionista, además de ser uno de los principales cerebros creativos de diferentes ideas para un medio de publicidad. Trabajo que el otro amigo envidaba profundamente.

-No sabés la envidia que te tengo.

Santiago trabajaba en un pequeño estudio contable, en donde sus ideas creativas eran tan útiles como una puerta automática en un submarino. Era un trabajo tedioso y aburrido para él, que le consumía mucho tiempo, dándole una pequeña ganancia en relación a las responsabilidades que tenía. Poco ingreso en comparación de la cantidad de trabajo que hacía, pero lo suficiente como para sobrevivir sin lujos pero sin aprietos.

-Puedo meterte en mi trabajo.

-Ya hablamos de esto, te agradezco pero no lo voy a hacer.

-Dale Santi, te estoy ofreciendo ofrezco el trabajo de tu vida y lo rechazás.

-Sabés muy bien por qué digo que no. Sus reuniones creativas son algo que yo no comparto y no quiero compartir. Mi cabeza estará siempre limpia de sus cosas.

La cara del Martín era de incertidumbre. No entendía el rechazo de su amigo hacia algo tan inofensivo.

-Dale Santiago, ¿qué es lo peor que te pueda pasar?

-Es por principios.

-¿Principios? Por favor, no seas tonto.

-Aunque me demore, voy a ser reconocido por mi cuenta y por mi esfuerzo. Soy capaz de crear las historias con mi propia mente, sin ayudas.

-Las vas a crear. Pensá que ésto- dijo, señalando a la bolsa con marihuana que llevaba a un costado -es como la sal para la comida.

La cara de Santiago otro fue de  extrañeza, aunque ya sabía por donde continuaba la charla.

-Un chef puede cocinar los mejores platillos del mundo, lo más lindos, los más sabrosos, los mejores presentados, pero si a sus platos no les agrega sal, entonces ese chef puede ser superado, reemplazado y olvidado por un simple cocinero que te prepara unas papas fritas condimentadas. La sal mejora los platillos así como ésto mejora las ideas.  -dijo Martín, echándole aquel condimento a su guarnición.

Santiago pensó un momento antes de responder.

-Entonces, según tu criterio, cualquier persona sin ideas puede ser mejor que el mejor escritor si solamente le pone «sal», a sus escritos.

Ambos se quedaron callados. El reloj avanzaba y ya era tiempo de pedir la cuenta.

-Pensalo- le dijo mientras que se despedían.

Y aquel día, Santiago lo pensó seriamente por primera vez. Pensó si debía abandonar sus principios para intentarlo.
La idea no le entusiasmaba, pero continuar en su desdichado trabajo era algo que ya no quería ni soportaba y en su vida, los milagros no ocurrían.

El show de los estereotipos (1er elegido)

-Joder, siempre lo mismo con ese tío.

-Es un cabronaso, güey.

-Que se pire.

El español y el mejicano miraban atónitos como el argentino conquistaba a la pareja del italiano.

La muchacha, atraida por los encantos del europeo, permanecía a su lado, hasta que fue vista por el sudamericano quien quedó «flechado» y le dejó  pensando en que ella merecía alguien mejor, a alguien como él.
Mientras que la reciente pareja se encontraba charlando, apareció el tercero en discordia quien fue -irónicamente- gratamente recibido por su amigo. La conversación entre los tres fluyó naturalmente, sin embargo, algo tenía el nuevo, un cierto ego que le brindaba una gran seguridad que poco a poco fue conquistando a la bella mujer hasta que finalmente cambió de pareja.
Lejos quedaron las épocas del gran imperio romano, conquistador de medio mundo, donde esta batalla no hubiera sido perdida. Luego vino un último intento por parte del europeo para recuperarla, pero fue en balde, la mujer había sido seducida.

-¿Por qué no te enojas con él?- Preguntó el español.

-No sé- respondió el italiano.

A pesar de ser una situación repetida, el italiano no solo no se enojaba con su amigo, sino que aún mantenian una excelente relación y es que sabía que había algo en el sudamericano, algo más allá de su ego que le hace ser especial.

-Vamos, cabrón- Dijo el mejicano. -Luego de su ego hay más ego y debajo del ego hay más y más ego.

El español echó a reir.

-Es verdad- Dijo. -El sudaca es así, se cree educado como nosotros pero es solo un indio teñido de piel.

Con la mirada hacía el suelo, el italiano ofreció invitarles la comida a sus amigos, quienes siempre aceptaban la invitación. Por supuesto que la elección era pizza, pero no de cualquier lugar, sino de su propia pizzería.
Los tres amigos se pusieron en marcha, hablando de varios temas, pero principalmente del comportamiento de su amigo faltante.

-Al queso le falta un buen chile- Dijo el mejicano, mientras deboraba la primer porción sacada del horno.

El restaurante era sencillo y con estilo familiar. Pocas y separadas mesas, daban tranquilidad a sus clientes mientras que la tenue luz brindaba una atmósfera romántica.
Sin embargo, el lugar era frecuentemente visitado por la mafia local, el pequeño brazo del crimen organizado de la ciudad. Originados del sur de Italia, estas personas buscaban únicamente el rédito de los pequeños establecimientos a cambio de una protección de ellos.
No obstante, el restaurante permanecía intocable, hasta el punto en que pagaban sus consumiciones y dejaban gratas propinas, a diferencia de los amigos del hijo del dueño, quienes únicamente comían, comían y comían, aprovechando el «descuento» de su colega.

Un rato despúes, apareció el amigo faltante y comenzó a presumir de su conquista.

-No solo tengo su número, sino que hoy a la noche iré a su casa.

El español volvió a molestarse.

-Joder, tío. ¿es que acaso no te importó que estaba con tu amigo?

-¿Qué querés decir?- Respondió el argentino.

-Le robaste la pareja. Tú sabías que no estaba contigo, que estaba con tu amigo, pero lo mandaste a tomar por culo.

-Es cierto. Eres un cabronaso- añadió el mejicano.

El argentino se quedó pensando por un instante para luego dirigirse al tricolor.

-¿Era tu novia?

El italiano lo miró, creyendo entender la mirada de arrepentimiento del sudamericano y finalmente respondió negando con la cabeza.

-¿Vieron?- dijo satisfecho. -No hay problema. Bueno, me voy. Mañana les contaré.

Dicho esto, los amigos aprovecharon para saludarse y despedirse.
Este es el show de los estereotipos, donde uno se comporta de acuerdo a la imagen que tenemos de él, a lo que se proyecta de él, en lugar de a comos somos realmente.

Una historia diferente

Con un tropezón, accidentalmente provocado por un crio mal educado, el mozo cayó y la bandeja con los exquisitos platillos que nunca habrán de ser probados, voló unos pocos centímetros y aterrizó sobre el vestido de Fernanda.
El alboroto que armó aquella persona a la que alguna vez le confesé mi amor, fue muy grande.
El mozo, disgustado con el nene que provocó el fin de su elegante andar, discutía con la madre del pequeño, mientras que el gerente  intentaba calmar la situación, mediando entre las partes.

-La cena es cortesía de la casa, al igual que la limpieza de su -muy bonito, por cierto- vestido.

-¡Eso no es suficiente!- Exclamó la mujer, enardecida.

La situación era tal, que absolutamente todos los ocupantes del lugar, estabamos mirando la trifulca y al gerente no le quedó otra alternativa que hacer lo que no quería hacer, ceder frente a la mujer y su sucia treta por conseguir comida gratis.

Por un instante, pensé en levantarme de la silla y calmarla, pero fui detenido por el brazo de mi esposa, quien, con la mirada me prohibió entrometerme.
Finalmente todo había terminado y los gritos de  Fernanda cesaron de la misma forma en que habían iniciado, en un instante. Ella, logrando su cometido de tener la comida gratis durante toda una semana, calmó su temperamento y partió del lugar junto a su hijo y el hombre que los acompañaba.
Al retirarse, el murmullo en el lugar se hizo presente y el gerente, al igual que el mozo, desaparecieron de la vista de todos.
La cena continuó con normalidad para todos los comenzales, cada uno volviendo a sus temas de conversación, excepto mi mujer.

-No puedo creer que saliste con una persona así- Me reprochó.

-Yo tampoco- Le respondí, sonriendo, intentando cortar esa charla.

Mi mujer lo entendió, pero no tenía intenciones de cambiar de tema.

-¿Cuando te diste cuenta que te tenías que separar?- Me preguntó, insistiendo más y más.

Recordando como mi ex discutía con el gerente, la respuesta se me vino a la mente.

-Creo que siempre lo supe.- Respondí. -Fernanda no fue nunca una buena persona y yo fui siempre muy tímido y cobarde

-Conmigo no lo éres- Me dijo.

-Contigo no lo soy- Respondí, guiñándo un ojo.

-Lo cierto es que…-suspiré -…siempre supe que no podíamos seguir y que ella me utilizaba, pero nunca tuve el valor para terminar las cosas.

-¿Por miedo a quedarte solo?- Disparó hábilmente.

-Si. Creo que por eso. Creo que prefería un mal conocido que una soledad interminable.

-¿Ahora como piensas? si querés dejarme, ¿lo vas a hacer o vas a esperar a que yo lo haga por vos?.

-A menos que te comportes así, que me engañes, que no te importen mis cosas, ni siquiera mi cumpleaños y nuestro aniversario, todo eso al mismo tiempo, creo que no va a hacer falta.

Mi mujer me miró con cara de lástima.

-Ya no soy el de antes- Le dije. -Si quiero algo, lo voy a hacer.

-Eso espero- Me dijo mientras que nos tomábamos las manos. -Te prometo que nunca seré como ella.

De la mano, continuamos nuestra cena en paz y con nuestro amor florecido por las palabras de afecto pronunciadas. Yo no podía estar más feliz.

 

Mi mente divagó por un instante. Cuando Fernanda hacía estas cosas, yo me encogía de hombros por la verguenza que me producía y volaba a otra realidad. Me incomodaban estas cosas y ella lo sabía.
Por un instante, mi mente pensó en como sería mi vida si me hubiese separado a tiempo, si hubiese continuado mi vida con otra mujer. Por un momento, mis ojos se desviaron hacia otra mesa, donde una bella dama miraba toda la situación con distancia.

«Que hermosa» Pensé, mientras que volvía a mi mundo imaginario.

Perdido

-ASCENSOR.

Por algún motivo, creyó que el elevador mecánico le escucharía y acudiría a su llamada.
Sin embargo, esto no era más que una alerta a quien estuviese acaparando su uso un tiempo mayor al normal.

-ASCENSOR

Pasaron dos minutos desde el último grito y la maquinaria seguía sin aparecer.
La desesperación comienza a reinar.

«No voy a llegar» Pensaba.

El tiempo de espera para bajar no estaba contemplado ya que, casi siempre, no superaba el minuto. Pero ahora, habiendo pasado casí 8 veces ese tiempo, los nervios le invadían.
La escalera estaba en reparación y su camino estaba interrumpido hasta que los arreglos finalicen. Estaba atrapado, rezando porque no lo echen del trabajo.
Había salido con el tiempo justo y si continuaba esperando, el bus se iría y con él, la asistencia al trabajo.
Ya podía imaginar a su jefe, enfurecido, escupiendo fuego por la boca, cual dragón legendario.
Un temible oculto bajo el disfraz de un simple trovador.

-¿Qué será de mí?- Dijo después de volver a reclamar el uso del elevador.

«No se escuchan movimentos. ¿Qué habrá pasado?»

Su cabeza comenzaba a fantasear con miles de historias.

El ascensor estaba detenido en la planta baja. Un enorme monstruo, de varias toneladas de peso, impedía que el motor pueda elevar la cabina para recogerlo en el cuarto piso donde se encontraba. Debía de estar preparado y protegido.
Debió colocarse la armadura con rapidéz y preparar la espada a semi desenvainar, lista para dar un ataque fugaz y efectivo. Pero, ¿y si su piel era gruesa como el acero?. Debía de tener un plan alternativo. Con las escaleras clausuradas, escapar era imposible.
El arco no serviría a tan corta distancia, lo mismo que el acha. Debía de estar preparado para el combate cuerpo a cuerpo, a lo sumo con la ayuda de una daga, como la que llevaba en su pantorrilla. Sin embargo, sus posibilidades de victoria en un enfrentamiento a puños eran nulas.

Pero, pensándolo mejor, un monstruo de varias toneladas no cabría en primera instancia en la cabina del elevador, entonces, lo que lo detenía seguramente era algo sobrenatural.
Seguramente el fondo había reemplazado por un portal a otra dimensión.
Cuando la puerta se habra frente a él, debería estar preparado para rechazar la fuerte succión que lo pretenda arrastrar hacia un mundo desconocido por el hombre. No permitiría ser secuestrado por seres espaciales. Tomando la soga que llevaba colgando en el cinturón, la ató alrededor de su cintura y el otro extremo al barandal de la escalera. De esta forma, para llevarlo, deberían de partir su cuerpo en dos o arrancar la firme baranda de acero.
Su preocupación fue en aumento cuando notó que aquella estructura que creía firme se movía demasiado al atarle la soga. No soportaría mucha succión y corría el riesgo de que lo golpeara cuando se desprendiera del piso. Sería tragado sin mas.

Un portal dimensional es muy complicado para que esté oculto en el fondo de la cabina del ascensor, sin embargo, un experimento biológico no solamente era posible, sino que probable.
Los soldados indestructibles, conocidos popularmente como zombies eran una realidad creada por los ejercitos de vaios paises para una eventual guerra.  Si un «no-muerto» aparecía tras abrirse la puerta, debería ingeniárselas para derrotarlo sin que le muerda o le infécte de alguna manera. Frente a él aparecía un ser que no siente dolor, ni cansancio. Un ser programado como una máquina para infectar a todos los sanos que encuentre.
Era su instinto y no sentía ni temor ni remordimiento. Se trataba del perfecto soldado.
Estaba preparado, su Colt estaba segura en su cinturón y sabía que un simple disparo certero en su cabeza, sería el fin para el maldito. Pero, para su sorpresa, no poseía balas, convirtiendo aquella pistola en un trozo de metal de varios cientos de dólares. No tendría oportunidad frente al soldado zombie.

Y, si en lugar de un experimento, ¿se trata de un soldado común y corriente.? La nación está en guerra y aquel soldado se estaba asegurando de «limpiar» a todos aquellos que habitasen en el edificio.
Al abrirse la puerta, un hombre le estaría apuntando con su pistola. Un profesional mantendría el laser del arma fijo. Un punto rojo en su corazón…

 

..la luz roja le recordó algo.
No había presionado el llamador.

El fin del camino

-Hoy caminaré.

Dan lo había decidido. Siempre tomaba el autobús para no llegar tarde, pero hoy había hecho el esfuerzo de despertarse con el tiempo suficiente para emprender el viaje a pie.
No solamente quería hacer ejercicio, sino que quería ver y disfrutar del paisaje, cosa que no podía hacer cuando viajaba en el transporte de la empresa.
Por motivos que desconocía, siempre, es decir, todas las veces que viajaba en el autobús, se quedaba dormido en el asiento.
Cabe resaltar que el vehículo siempre llega casi vacío, con escasas personas en su interior y conseguir asiento no representaba dificultad. Sin embargo, por más despierto que se consideraba, se quedaba dormido y despertaba casi al momento de bajar en la parada.

-Debo tener un sexto sentido- Le decía a sus compañeros de trabajo sobre el milagro de despertarse justo antes de llegar a su parada.

-A mi también me pasa. Debe ser costumbre o acostumbramiento del cuerpo.- Respondió un colega.

-Para mí es lo mismo.- Respondió otro empleado.

-¿Ustedes se quedan dormidos?

-Si.- Respondieron al únisono los otros 5 empleados presentes.

«Que raro…» Se dijo Dan.

Pero lo más extraño fue que a nadie le parecía sospechoso que todas las mañanas se quedasen dormidos en el autobús.
Desconocía el camino a tomar, pero estaba dispuesto a sacrificar su perfecta asistencia por descubrir el secreto tras el misterioso viaje al trabajo.

Ese día se levantó más temprano que decostumbre y comenzó su camino, con su celular y GPS encendido.
El trayecto que le indicaba el móvil era más largo de lo que pensaba y eso fue lo primero que le llamó la atención.

«No importa» Se dijo. «Así podré disfrutar del camino».

Aunque sabía que lo más probable era que se trate de un simple camino con un sobrio paisaje de casas y vecinos amigables, quería saber de lo que se perdía.

Así fue como comenzó a caminar, primero rumbo hacia la parada del colectivo, el cual lo estaba esperando con la puerta abierta.
Al pasar por la puerta, Dan saludó al chofer y siguió de largo. Al hacerlo, la mirada alegre del conductor se frunció y comenzó a tocar bocina. El ruido producido era ensordecedor y solamente se detuvo cuando Dan dió media vuelta y regresó al vehículo.

-Sube- Le ordenó el conductor.

Su cara alegre ahora poseía las más estrictas facciones y su voz era solemne, como la de un rey. Su tono demandaba respeto y no toleraría una desobediencia.

-No, gracias- Respondió Dan, sorprendido por la forma de hablar del otro. -Hoy caminaré.

-No fue una pregunta. SUBE.

El conductor estaba perdiendo la paciencia. Se le notaba visiblemente nervioso y ante una nueva negativa de Dan, se bajó del vacío vehículo e intentó forzar al empleado de la empresa a que ingrese y tome asiento.
Dan nunca pensó en que esto le pasaría ni tampoco en que aquel tranquilo conductor tenga tanta fuerza en sus brazos y tanta solemnidad en su voz.
El forcejeo duró unos segundos más y finalmente terminó con el empleado tirado en el suelo, defendiéndose con sus piernas y su maletín de trabajo.

-SUBE- Ordenó nuevamente el chofer.

-NO- Respondió el otro, aún en el suelo.

Luego de un poco de descanso, comenzaría el segundo asalto y ambos ya estaba preparados. Sin embargo, antes de volver a enfrentarse, sonó el teléfono del conductor quien lo atendió y solamente se limitó a decir: «De acuerdo».

Luego de cortar, le dirigió un saludo a su otrora rival y volvió a tomar su posición al mando del autobús.
Nuevamente Dan estaba sorprendido por la situación y al ver que el chofer se encontraba inmovil en su asiento, sin prestarle atención, prosiguió su camino.

«Maldito bastardo» Le dedicó el pensamiento al encontrarse con la ropa arrugada y sucia luego de haber caído al suelo.

El camino prosiguió de lo más normal posible, las calles, las plazas, los vecínos, todo parecía ser normal, tal cual lo esperaba.
Según el GPS, ya se encontraba bastante cerca, sin embargo, la gran empresa, compuesta de varios edificios y sectores, no se encontraba a la vista.
A medida que acortaba distancia, al horizonte se hacía más extraño.
Finalmente se encontraba a una escasa calle de distancia del destino, pero la gigantesca empresa no se podía observar por ningún lado.
Dan revisó la dirección puesta en el teléfono y se extraño aún más al ver que era la correcta.

«Que raro…» Volvió a pensar.

Finalmente se encontraba en la ubicación de su empresa.

-Usted ha llegado a su destino- anunciaba el aparato.

Adelante de él, el camino continuaba al infinito con calles y casas y vecinos idénticos a los que había pasado.

«Que raro…» Volvió a pensar, sintiendo que ese pensamiento era lo más real que podía encontrar aquel día.

En el horizonte todo era igual que el camino ya recorrido. Las mismas casas, los mismos autos, los mismos perros e inluso los vecinos se parecía. Era como si el camino hacia adelante era un espejo del camino recorrido.

-¡Es un espejo!- Exclamó exaltado.

No lo había notado, pero hasta él, su imagen, el mismo Dan se encontraba frente a si mismo, mirándolo y haciendole señas.

«QUE RARO» Pensó más sorprendido que nunca.

Apoyó su mano sobre el aparente espejo, pero esta desapareció.
El espejo se volvió completamente líquido alrededor de su mano y le permitió que lo traspase sin ningún problema.
Dan retiró su mano rápidamente. Todo esto le resultaba extraño y ahora tenía miedo de continuar.
De pronto, el autobús pasó a su lado y atravezó el espejo.
Su chofer no prestó atención al hombre con el que había reñido hace poco tiempo y su mirada permanecía fija al frente.
Antes de pasar, pudo notar como todos los ocupantes de la unidad a excepción del chofer, se encontraban dormidos.

Su frase del día nuevamente desfiló por sus pensamientos, sin embargo, el cruce del vehículo le dió las fuerzas para cruzar él también el espejo.
Nunca, bajo ninguna circunstancia se hubiese imaginado el panorama que le deparaba detrás.
El cielo celeste fue reemplazado por rojo. La bola del fuego que es el Sol, se veía más grande que de cosumbre. La herrumbe predominaba en los autos y en todo lo metálico que allí se encontraba. Era un panorama apocalíptico.
El autobús continuó su camino pero Dan quería regresar.
Lamentablemente fue apresado antes de que pudiera moverse.

-SUELTENME- Gritaba, pero la capucha que llevaba tapaba la mayor parte del ruido.

Finalmente pudo volver a ver. Se encontraba sentado en una silla, con las manos y los pies atados. Estaba secuestrado.
Un hombre estaba parado frente a él. Llevaba cadenas de oro de gran tamaño y tenía la tez oscura, quemada producto del fuerte sol.

-¿Eres el elegido?- Preguntó con voz ronca.

-¿Elegido?- volvió a preguntarse. -Explícame que es eso del elegido.

El hombre suspiró y lo desató.

-Te llevaré con el sabio- Dijo.

A punta de pistola, fue llevado hasta una casa, una de las pocas que se encontraba en buen estado y dentro, un hombre con barba le esperaba.

-Bienvenido, elegido. Te esperábamos.

«Que raro…» volvió a pensar, Dan.

El hombre barbudo caminaba de un lado a otro.

-Por fin has llegado a nosotros. Tal como fue dicho por nuestro muro de las profecias.

El sabio le señaló a una pared, donde un viejo cartel poseía visibles algunas palabras: «Blanco – hombre- obedezca al jefe – seguridad-vida».

-El hombre blanco será nuestro jefe y nos dará seguridad y vida.- Dijo el sabio.

Dan podía leer el resto de las palabras del cartel, el cual se trataba de una simple advertencia: «Usar trajes blancos los hombres y verdes las mujeres. Obedezca al jefe. Siga las instrucciones de seguridad y cuide su vida».
Una advertencia estandar en su lugar de trabajo.

Dan se volvió el jefe de aquel desolado lugar, donde aprendió que vivía en un espejo, en una realidad falsa creada para los empleados de la empresa, pero que la verdadera historia sucedía de este lado, donde la civilización había caído.
El autobús pasaba cada día por el lugar, llevando cadáveres a un laboratorio más lejano, pero nadie se daba cuenta que se trataban de los mismos cuerpos día tras día.

-Dentro de poco se terminará- Dijo Dan, tomando su lugar como el nuevo soberano de la realidad.

S.T.: La gran (y esperada por mí) final

-Y llegamos por fin a la gran final de este super torneo.

Por un lado tenemos a Thor, quien ha tenido batallas ¿dificiles?, las cuales las pudo superar sin mucho esfuerzo y por el otro tnemos a Goku, quien ha superado a rivales muy poderosos.

COMIENCEN

-Demos nuestro mejor esfuerzo, ¿qué te parece?- Dijo el saiyano con mirada alegre.

-Me parece bien, aunque tú nunca podrás vencerme. ¡Yo soy Thor! Hijo de Odín y dios del trueno.

-¿Sabes algo? Yo no creo que los dioses sean muy poderosos. Yo tengo más poder que el dios de la tierra, que el dios del dios de la tierra y que el dios del dios del dios de la tierra. No es la gran cosa el poder de un dios.

-Yo no soy un dios cualquiera y ahora lo verás.

Goku recibe rayo tras rayo proveniente del martillo magico de Thor y parece que es afectado por estos.
Goku cae al piso con convulsiones. ¿Será el final? ¿Tan rapido? ¿El que apostó por Thor se volverá millonario?

Con mucha dificultad Goku se pone de pie.

-Tendría que haberlos esquivado. Esos rayos son muy poderosos ¿es eso algún tipo de magia?»

Haciendo caso omiso, Thor continua lanzando rayo tras rayo.

Goku cae nuevamente al piso y Thor sonrie sin detener su ataque.

Entonces ocurre, un aura dorada cubre al Goku caido. La segunda fase de la transformación se levanta del suelo y comienza a caminar lentamente hacia su rival. Parece que no ha recibido heridas y su rostro refleja enfado en su estado más puro.

Los rayos siguen saliendo del martillo de dios nórdico, pero estos ya no afectan a su rival, sinó que se fusionan con su aura dorada y eléctrica.

La cara de Thor, pasó de confianza extrema a sorpresa y finalmente a desesperación. Goku se le ha puesto frente a frente, manteniendo el rostro de enfado. Con un movimiento de su mano, le quita el martillo mágico a su rival y se lo pone a examinar.Thor sabe que ya no tiene posibilidades de recuperar su martillo y menos aún de ganar (los apostadores por Goku ya respiran nuevamente).

El rostro de Goku recela un infinito odio y su mirada causa pavor en Thor.

-(¿Cómo logra sostener mi martillo? Es mi fin)- pensó.

Goku da un paso mas, preparado para dar el golpe final, utilizando la propia arma de su oponente.

Todo el publico espectante  por este golpe…

-Toma- Goku le entrega el martillo magico a su dueño.

Todo el mundo se golpea la cabeza.

-Pe…pero…¿por qué lo has hecho? ¿Y cómo has podido sostener mi martillo con tanta facilidad?.

-Este martillo tiene el mismo peso que la espada Z, la cual era tambien un arma mágica y poderosa. Es impresionante, pero no es rival para mí. Ya pude comprobar que tú nunca me podrás ganar. Pero te propongo algo, dentro de la espada Z salió un ser supremo que podía aumentar los poderes, ¿por qué no probamos destruir este martillo para ver si también sale un ser supremo de dentro?, así te aumenta los poderes y podremos tener un combate divertido. ¿Qué te parece?, ¿acaso mi plan no es brillante?

-¿Destruir mi martillo? Eso es imposible.

-No, no, mira, yo lo puedo hacer, por eso no te preocupes. Bueno, hagamoslo, HAAAA…

-DETENTE- Gritó el dios. -ME RINDO

-Pero…no entiendo nada, ¿acaso no quieres ser más poderoso?.

-FINALMENTE TENEMOS A UN GANADOR.

GOKU HA GANADO ESTE SUPER TORNEO

Muchas felicidades.

Y ahora por favor, pueden ir a las naves que los llevarán a sus respectivos mundos.  Por favor, háganlo rapido que tenemos que limpiar el  lugar ya que en unas horas debemos entregarlo y no diponemos de más dinero para su alquiler. MUCHAS GRACIAS POR HABER PARTICIPADO.

Finalmente este torneo se ha acabado…¡espero lo hayan disfrutado!

S.T.: La gran (y corta) semi final

«Después de duras batallas, algunas más cortas que otras (¿no lo dijimos esto?)…

…por fín llegamos a las semi finales de este GRAN TORNEO.

Muchas batallas, mucha energía consumida, mucho descanso, mucha energía ¿recuperada?. De todo ha pasado en este maravilloso torneo.
Pero la recapitulación y los bloopers serán parte de relatos futuros.
Por ahora, prosigamos con los combates.

Las semi finales quedaron conformadas de la siguiente manera:

1) Thor                                                            17) Superman

vs                                                                      vs

11) He-Man                                                    29) Goku»

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1) Thor vs 11) He-Man

-¡COMIENCEN!

-¡Yo soy el dios del rayo!- Diciendo esto, un rayo bajó del cielo hacia el martillo de Thor y este lo envió hacia su rival.

He-Man alcanzó a cubrirse justo a tiempo y se salva del ataque gracias a su espada magica.

-Esa espada tuya es impresionante. Dime cual es la fuente de su poder.

-Su poder se hace más grande mientras más malvado es el oponente. Esta es la legendaria espada protectora del reino de Greyskull.

-¿Greyskull, eh?…mi padre me habló una vez sobre ese reino. Está situado en el extremo norte del mundo oscuro, un lugar prohibido incluso para los propios dioses. Se dice que allí crecía un tipo de hierba mágica especial que otorgaba sabiduría, fuerza e inmortalidad al que la consumiera. Es por eso que los dioses oscuros atacaban ese reino constantemente, comandados por los hermanos malignos de mi padre, quienes le tenian envidia.

-Otra vez mensionas a tu padre. Dime, ¿quién es él?

-MI PADRE ES ODÍN AMO Y SEÑOR DE ASGARD, CREADOR Y PROTECTOR DE LA HUMANIDAD-  Truenos resonaban, al igual que la voz del dios nórdico, al decir estas palabras.

-¿Tu padre es Odín? Ese es el dios de la hechicera, la guardiana de mi espada. Entonces la historia es cierta. Nuestro reino fue condenado por tú padre y si acabo con su hijo ¡entonces por ahí podré llevar paz a nuestras vidas!.

La furia de He-Man es algo nunca antes visto. Su espada comienza a vibrar y emitir llamas.

-Espera, ESPERA.- Los gritos de Thor no calman a su rival quien se lanza hacia él con furia desmedida.

He-Man golpea a Thor con todas sus fuerzas, hasta derribarlo. Martillo y espada vuelan a lo lejos por los impactos.

De repente, el martillo de Thor se levanta sólo del suelo y se aleja volando rápidamente.
La espada de He-Man cayó muy lejos de su posición por lo que comienza una dura pelea de puños y fuerza bruta.
He-Man tiene una clara ventaja y logra derribar a su rival dejándolo a solo un golpe de ser derrotado.

Se prepara a dar el ultimo golpe y ‘PUFF’. He-Man vuelve a ser el principe Adam.

-Pero ¿qué fue lo que pasó?

El martillo de Thor vuelve volando rapidamente a la mano de su dueño.

-Mi martillo ha desactivado el nucleo de poder de tu espada por unos minutos. Suficientes como para que re rindas y me escuches.

He-Man, completamente derrotado, accede a los dichos de su oponente.

-ME RINDO- Gritó, mirando al juez. -Ahora dime, ¿qué es lo que tienes para decirme?

-THOR GANA Y PASA A LA FINAL

-Tú reino era atacado constantemente y para protegerlo, mi padre sacrificó parte de su cerebro y de su fuerza mágica para crear una espada llamada «GRIONT», hecha con el mismo material que mi martillo y a la hechicera que mencionas para que sea su guardiana. De esta forma se podían asegurar la paz y tranquilidad en el reino. Era la única alternativa.

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17) Superman vs) 29) Goku

-COMIENCEN

Los contrincantes se observan fíjamente.

-(No tiene guardia)- Peinsa extrañado el saiyano.

-Oye, ¿tú eres un terricola? Se ve que eres un sujeto muy poderoso, pero por algun motivo no logro sentir tu ki.

-Te equivocas- Responde el hombre de acero. -Yo provengo del planeta Kriptón, destruido por el malvado general Zod. Pero esto lo descubrí hace poco tiempo cuando me tuve que enfrentar a él. Hasta antes de ese momento, pensaba que mi planeta había sido destruido por un fenomeno meteorologico de gran escala.

-Yo soy un saiayin criado en la tierra. Mi nombre es Goku- Respondió el rival -El planeta de donde vengo se llamaba Veggita, y tambien fue destruido por un malvado ser, llamado Frezzer. Lo curioso es que el hermano de Vegeta me dijo que él y los saiayin sobrevivientes pensaron que el planeta había sido destruido por un fenomeno meteorologico…

-Hmm…

-Siento curiosidad por no sentir tu ki. Te mandaron a la tierra siendo un bebé de seguro, ¿o me equivoco? A mi también me mandaron a la tierra y desde ese entonces entrené muy duro gracias a mi abuelito.

-No se a que te refieres con eso del ki. Yo nunca practiqué las artes marciales, mis poderes se formaron cuando llegué a la tierra siendo un bebé y fueron creciendo cada día más.

-¡Es increible! Nuestras historias son muy parecidas (sospechoso, ¿no?) Bueno, basta de platica, luchemos.

-Como quieras- Diciendo esto, Superman, con los brazos cruzados, se eleva al cielo.

Goku tambien se eleva y comienza una batalla de fuerza y velocidad.

Rápidamente Goku toma la delantera y domina con gran facilidad al hombre de acero.

-¡Me decepcionas! Tienes un gran poder, pero  careces de técnicas y habilidades de combate. Eso se debe a que nunca has practicado las artes marciales. En una batalla el poder no lo es todo, lo que cuentan son los movimientos y las técnicas de combate.

-Hmm..

La pelea continua, Goku se muestra muy confiado, pero su cara cambia cuando Superman aumenta su velocidad de una manera sorprendente y desaparece de la vista de todos.

-Ha aumentado su velocidad de una manera sorprendente y al no sentir su ki, no puedo saber donde se encuentra. Esto se está poniendo emocionante, estoy muy contento.

Goku es golpeado una y otra vez por su rival hasta que finalmente se transforma en el legendario super saiayin y logra detenerlo. De nada sirvió porque el hombre de acero volvió a aumentar su velocidad, obligando a su rival a pasar a la segunda fase de su transformación.

La pelea es impresionante, los poderes de ambos parecen igualados.

-Me has dejado sorprendido. A pesar de no haber desarrollado el ki puedes volar y aún sin entrenar has logrado tener un poder equivalente al de Gohan en su segunda fase. Te confieso que a mi me llevó mucho tiempo y esfuerzo llegar a esa etapa. Pero ahora te demostraré mi maximo poder. HAAA…

-(Al fin, justo lo que quería)

Cielo y tierra se estremecen con el ki de Goku y auras de fuego y de electricidad lo rodean cuando completó su transformación.

-Mi tiempo es limitado durante la tercera fase, por eso te demostraré mi máximo poder de inmediato. Ahora conocerás la diferencia entre tú y yo, gracias al entrenamiento.

-KA….ME….HA….ME- Un aura azul comienza a formarse en las palmas de Goku.

-Puedo esquivar tu ataque facilmente, dispara esa energía y quedarás indefenso.

-¿Eso crees?

Diciendo esto,  Goku se teletransporta detras de su rival y suelta su poder

-HAAA…

-No…no puede ser.

La bola de energía golpea a Superman quien no puede esquivarlo y cae completamente derrotado fuera de la plataforma.

-GOKU GANA Y PASA A LA FINAL

-Tienes un gran poder Superman, pero no has recibido un correcto entrenamiento. Tienes unos poderes sorprendentes, pero como los has recibido sin el justo esfuerzo, no puedes aprovechar tu fuerza de la mejor manera.

Adán: El aventurero

El caballo relichó. No quería ser montado ni un segundo más y Adán tuvo que dejarle ir.
Por un momento pensó en la extraña reacción del animal, el cual se había portado de forma sumisa durante todo el trayecto. Sin embargo, al acercarse al límite del Edén, comenzó a comportarse de forma extraña y al bajar de él, al galope regresó por donde habían venido, llevándose consigo las provisiones que había reunido.
Desde ese momento, Adán quedo sin compañía y sin alimentos, en una zona nunca antes recorrida por sus pies.
El caballo fue encontrado por Eva, días después y su preocupación aumentaba al no recibir respuesta de Dios. Sola y sin nadie que le ayude, la vida dentro suyo comenzaba a moldearse.

«Así que ese es el final». Pensó Adán.

Se trataba de una línea muy fina que marcaba el final del paraiso. Final visible porque de un lado había mucha vegetación y del otro lado, el desierto predominaba.
Así como el frondoso verde era visible hasta los límites del ojo dentro del paraiso, el desierto cumplía el mismo rol fuera de este.
Adán, sin preocupaciones, continuó su camino hasta ponerse próximo a la línea divisoria y sin dudarlo, intentó cruzarla.
No lo logró. Un fuerte viento sopló de la nada misma y lo tumbó varios metros dentro del Edén, golpéandolo dúramente al caer.
Extrañado por la situación, lo intentó otra vez obteniendo el mismo resultado, salvo que esta vez, el golpe fue aún más doloroso.

-Ya no debes preocuparte, Eva.- Dijo Dios.

Eva, sorprendida por escuchar la voz de su creador luego de varios días de ausencia, le respondió.

-¿Adán está a salvo? ¿Va a regresar?

Dios, que permanecía en el cielo, le habló a travez de su mente, para que el hombre no logre escuchar.

-He impuesto una barrera alrededor del Edén. Si Adán decide cruzarla, no solo no podrá sino que un fuerte viento, producido por uno de los gigantes que cuidan el exterior, lo arrojará dentro. No solo eso, sino que, al caer, sufrirá fuertes golpes que le harán desistir de la ídea que tiene y volverá junto a tí.

«Eso espero» Pensó Eva.

-Confía en tu Dios, Eva.

La mujer se había olvidado que su creador podía leerle los pensamientos y se sentó nuevamente a esperar a su hombre, mientras que se acariciaba el vientre.

Adán se acariciaba el vientre. El dolor que sentía a causa de sus lastimaduras era importante.
Lo había intentado ya varias veces y en todas, un fuerte viento, a veces con repugnante olor, lo empujaba de nuevo hacia el paraiso.

«Tal vez Dios realmente no quiere que salga» Se preguntó luego de décimo intento.

Al escuchar el pensamiento, Dios se alegró. Su plan parece haber rendido frutos.

«Pero tal vez…» Siguió Adán, volviendo a entristecer a su creador. «Tal vez él quiere que yo sea perseverante».

-SI, ASÍ LO HARÉ- Gritó, recuperando el entusiasmo.

Un fuerte ruido salió entre unos árboles alejados en el desierto.

«Qué extraño» Se dijo Adán. «Podría asegurar que escuché unas risas provenientes de esos árboles».

Nuevamente el hombre intentó salir, esta vez, con la mirada fija en aquellos árboles a lo lejos.
Al intentar cruzar, las hojas se movieron y el fuerte viento lo arrojó de nuevo dentro del paraiso.

«Estoy seguro que ví algo moviéndose dentro».

Adán comenzó a caminar y notó como los árboles se movían junto a él.
Ahora si ya estaba seguro que alguien o algo impedía su paso y debía de crear una distracción para poder escapar del viento.

Dios le había enseñado a crear el fuego para asar la carne de los animales que él le proporsionase y recordó todo el humo que el fuego producía. Humo que usaba para escaparse del tierno abrazo de la bella mujer que lo acompañaba.

Juntando muchos troncos, ramas y hojas, Adán creó una gran cortina de humo que usó para poder escapar.
Su plan funcionó y del otro lado pudo entender lo que sucedía. No lo había podido ver por alguna trampa que contenía el paraiso, pero, al salir, esa trampa ya no surtía efecto.
Al acercarse a los árboles, observó como el gigante, el guardían de la finalización del paraiso y que no permitía el escape del hombre, se  levantaba. El enorme ser, de decenas de metros de alto, estaba enojado por la astucia del pequeño hombre y decidió aplastarlo.

«No quiero ver esto» Pensó Dios.

Adán se encontraba frente a frente con el coloso, dando comienzo a su primera gran batalla por la supervivencia.