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S.T.: Los cuartos de final

Después de una -pequeña- pausa, proseguimos con este gran torneo el cual todos tienen fresco en sus mentes salvo su creador que está leyendo en donde lo dejó para continuarlo sin torpezas.

En la entrada pasada concluyeron los combates de la segunda ronda, dando lugar a los octavos de final… Primera confusión, con los cuartos de final.

El orden de los combates quedó de la siguiente manera:

1) Thor                                                      17) Superman

vs                                                                vs

6) Ciclope                                                  23) Seiya

 

11) Leon-O                                                25) Fenix

vs                                                               vs

15) He-Man                                              29) Goku

 

Los peleadores ya están todos descansados y dispuestos a combatir. ¡COMENCEMOS!

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1) Thor vs 6) Ciclope

-¿Los hombres x? He oído sobre ustedes. El hombre que mueve el metal me contó sobre los mutantes.

-¿Hablas de Magnetto? No le creas ni una palabra, el solo busca la guerra.

-No te preocupes mi amigo mutante…YO SOY UN DIOS, soy hijo de Odín, rey de Asgard y dios de la sabiduría. Estoy reuniendo amigos para acabar con mi hermano Loki de una vez por todas. Si me derrotas, promete ayudarme y yo te ayudaré a llevar paz a tu mundo.

-Luchemos entonces.

Ciclope se ajusta el visor a la máxima abertura y abre los ojos como si hubiese visto una oferta de quesos importados.

Una potente y muy grande ráfaga óptica sale del visor del ‘hombre x’ y golpea directo a su rival.

-Es increible, ese sujeto puede lanzar el ki desde los ojos. ¿Has visto eso, Vegeta?.

-Cállate, INSECTO. Estoy arto de estas reglas, cuando acabes con este torneo pelearemos en serio.

A pesar de haber recibido el poder directamente, Thor ha salido ileso, protegido gracias a su martillo, el cual absorvió toda la energía de la ráfaga óptica y se la regreso a su contrincante.

Ciclope cae fulminado por su propio ataque.

1) THOR GANA

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11) He-Man vs 15) Leon-O

Se ha puesto el rumor que ambos tienen la misma fuerza (maldito guionísta).

He-Man tiene una leve ventaja en las apuestas, muy leve ventaja.

La gente está ansiosa y palpitando este encuentro.

COMIENCEN

-Me han dicho que eres un felino y támbien un humano, pero que sin embargo eres honesto y al igual que yo, proteges a tu mundo de las fuerzas del mal.

-Yo no soy humano si a eso te refieres, yo vengo del planeta ‘Thundera’ donde somos todos felinos y humanos. Mientras escapabamos de nuestro planeta, nuestra nave fue atacada y derribada en el espacio por el malvado Mum-Ra. Chocamos contra el planeta que gobernaba nuestro enemigo y ahora debemos luchar por detenerlo y para vengar a nuestro pueblo caído.

-No somos tan distintos mi amigo, solo que en mi planeta no tenemos ese tipo de magia para volar entre planetas y yo uso a mi felino mascota como transporte y lo monto…

(No fue un buen chiste He-Man. Evidentemente hizo enojar -mucho- a Leon-O quien ataca con furia ciega a su rival)

Y así comienza este duelo de titanes.

La espada de Thundera contra la espada de Greyskull chocan entre una contra otra sin piedad.

Saltan chispas de ambas las cuales provocan quemaduras profundas en los cuerpos de ambos luchadores.

La presión es demasiada alta y las espadas terminan volando fuera del alcance de sus dueños.

Ahora se trata de una pelea de puños y habilidad. He-Man tiene la fuerza, pero Leon-O tiene agilidad.

La pelea ha durado mucho, pero siempre siendo muy entretenida. El publico no para de aplaudir a estos grandes guerreros, dignos de la gloria que les precede.

De pronto se escucha un ruido muy fuerte.

El puño izquierdo de He-Man ha alcanzado el rostro de su rival y lo ha golpeado con tal fuerza que Leon-O ha salido de la plataforma.

11) HE-MAN GANA

-Lo del felino fue solo una broma mi amigo, lo cierto es que el es mi mejor amigo en todo el mundo y su lealtad es lo que mas valoro. De ahora en mas tu tambien serás mi nuevo amigo felino Leon-O.

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17) Superman vs 23) Seiya

-Comencemos de una vez

Al decir estas palabras, Superman se eleva en el cielo con los brazos cruzados y con el sol dandole en la espalda, dándole una solemne y suprema apariencia.

-¿Qué? ¿qué es esto? ¿Acaso eres un dios? ¿Has venido para destruir la tierra? ¿Es que no han tenido suficiente los dioses? ¿Acaso no entienden que solo queremos ¡vivir en paz!?

-Calma muchacho, tal vez mis habilidades te parezcan sorprendentes pero yo no soy un dios ni mucho menos pretendo destruir la tierra.

-SILENCIO. Ya me tienen cansado los dioses, ¿por qué no nos dejan vivir en paz? ¡Malditos sean!. ELEVATE COSMOS.

Un aura blanca comienza a rodear a Seiya quien desaparece y vuelve a aparecer con su armadura divina

-Esta armadura fue revivida con la sangre de Athena. Con ella puedo superar a los dioses y demostrarles lo que vale la vida de los humanos. COMETA PEGASO.

Una gran luz blanca sale disparada a toda velocidad de Seiya y golpea a su rival quien cae al suelo, herido.

-Qué gran poder tienes.

Un hilo de sangre brota por la boca del hombre de acero.

«Parece que en este planeta, mis poderes están debilitados y por eso puedo sangrar»

-No, no puede ser. Utilicé todas mis energías en ese golpe y ahora ya no me quedan fuerzas….Princesa Saori, perdóname, pero no siento mi cosmos.

La armadura divina de pegaso explota en millones de pedazos y Seiya cae desmayado.

-SEIYA, LEVANTATE.

Los gritos del fenix no sirven de nada, su amigo no responde.

17) SUPERMAN GANA

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25) Fenix vs 29) Goku

Unas horas atrás:

-Ten mucho cuidado hermano, Athena me dijo que el sujeto contra quien pelearás pertenece a otra dimensión.

-Ya lo se, SHUN. El poder de ese sujeto es algo fuera de nuestra imaginación, debe ser mas poderoso incluso que el propio Hades…pero una parte de mi quiere combatir y luchar contra él.

-Ten cuidado, hermano.

«Ten cuidado, hermano» Las palabras de Shun siguen dando vueltas en la cabeza de Ikki quien por primera vez en su vida, siente como el temor le invade el cuerpo.

-Eres el primer sujeto que me provoca temor.

-¿Eh?, ¿te refieres a mi? No te preocupes, no te mataré. Solo quiero que me demuestres todo tu poder.

-AVE FENIX

Las alas ardientes del Fenix ilumina el cielo en este día nublado y golpea directo a Gokú a quien parece no afectarle (ni se le rasgó la vestimenta….se nota que es muy buena calidad).

-Impresionante, tienes un poder muy similar al de Vegeta cuando llegó a la tierra por primera vez. Dime, ¿sabes volar por los cielos?

«No puedo creer que mi mas grande tecnica no haya surtido efecto…es verdad lo que dijo la diosa Athena, este sujeto pertenece a otra dimensión.» – Yo represento al ave fenix y puedo volar si así lo deseo.

Las alas de la armadura del Fenix se despliegan y entonces Ikki comienza a volar.

-Toma esto. ILUSIÓN FANTASMA DEL FENIX.

-¿Qué tipo de tecnica es est…? Esto es increible, nunca había visto tanta comida. Que delicioso.

En la mente de Gokú, en lugar de una horrible pesadilla, aparece su sueño más deseado: un lugar lleno de comida y con enemigos poderosos que le dan aún más comida.

Rapidamente Gokú se libera de la ilusión y con una muestra de su fuerza y velocidad golpea al Fenix y lo lanza fuera de la plataforma.

-Pero, ¿Qué pasó? ¿Por qué la ilusión fantasma del fenix no surtió efecto en este sujeto? ¿Cómo pudo moverse tan rapido?

-¡Hermano! ¿Te encuentras bien?

-¡Ikki!- Grita Seiya.

-Ikki, haz luchado bien. El motivo de por que no funcionó tu golpe es que ese sujeto posee un corazón puro, sin maldad y tú tecnica es efectiva únicamente contra aquellos que son malvados. Se escucho la voz de Athena, apareciendo mágicamente.

-Seiya, Ikki, han luchado bien mis valientes caballeros. Pero ahora, es tiempo de volver a casa.

(Todos) -A…Atena

29) GOKU GANA

S.T.: La Segunda Pausa

La siguiente ronda queda entonces:

1) Thor                                                      17) Superman

vs                                                                vs

6) Ciclope                                                  23) Seiya

 

11) Leon-O                                                25) Fenix

vs                                                               vs

15) He-Man                                              29) Goku

 

Desde este momento les daremos a los participantes un tiempo de descanso, para comer, dormir, bañarse y  hacer lo que deseen.

Todas las personas del publico serán llevadas a nuestros hoteles para que puedan descansar.

Serán avisadas por nuestros empleados al momento de partir para presenciar la continuación del torneo.

Por favor, todos los espectadores, sigan las instrucciones del coordinador de area asignado.

Les deseamos un buen descanso. Seiya e Ikki, Atena los está esperando, por favor, diriganse a la capilla.

Los dos caminos

El camino que tanto conocía se había quedado -misteriosamente- sin luces y si quería cruzarlo, debía de hacerlo completamente a oscuras. Esas calles no se caracterizaban por su inseguridad, pero el hecho de no haber luces incrementaba la posibilidad de ser asaltado. Debía decidir si continuar por allí o dar una gran vuelta.
Germán decidió seguir su camino habitual. A pesar de que no hayan luces, el conocía muy bien aquellas escasas cuadras que le separaban de su casa. Incluso poseía un flamante celular cuya luz podía usar como una lintera y así iluminar la zona. Le había costado mucho dinero, pero estaba feliz con la compra. Su sonrisa se borró al ver, delante suyo, a un grupo de malandras, esperándolo con los brazos abiertos.
Germán decidió dar la vuelta. A pesar de conocer esas calles, la falta de luz le era sospechosa y para empeorar las cosas, no quería arriesgarse a perder su flamante teléfono celular. El camino fue considerablemente más largo, pero llegó a su casa sin ningún tipo de problema. Al día siguiente, lee en las noticias el asesinato de tres personas en esas calles sin luces. Germán respiró agitado. Podría haber sido él.

 

 

La luz amarilla del semáforo había cambiado de verde a amarillo, momento en que el conductor debe decidir si frena brúscamente o acelera para ganarle al rojo:
En ese momento Damián optó por la segunda opción ya que si frenaba, era muy probable que el conductor del auto de atrás lo choque ya que venía a una alta velocidad.
Fue la opción correcta y Damián llegó a cruzar con su vehículo para luego escuchar la fuerte frenada del otro conductor.
En ese momento Damián optó por la primer opción ya que si aceleraba, era muy probable que algún vehículo que venía con velocidad por la derecha cruce, al igual que él, en amarillo y terminen colisionando, poniendo en peligro la vida de ambos conductores.
La opción fue la incorrecta y al frenar, el auto que venía atrás le impactó con fuerte violencia. En el funeral, Damián fue llorado por todos.

 

 

Era una gran oportunidad. El mueble era del estilo que ella siempre había preferido y su precio era más que tentador. El dinero no le sobraba, pero justo tenía la cantidad suficiente para comprar aquella mesa y ponerla en su casa.
Luciana decidió comprarla, agotando todo el dinero que le quedaba disponible para el mes. Se había arriesgado, pero después de todo, no tenía que incurrir en otros gastos hasta que cobre su sueldo, la siguiente semana. La mesa fue llevada a su casa al instante, justo a tiempo para la celebración de su cumpleaños número 50 y fue el gran tema de conversación. Su dueña fue feliz por primera vez en mucho tiempo.
Luciana decidió no comprarla. No quería agotar todo su dinero por miedo a eventuales urgencias. Aún faltaban varios días para que reciba su sueldo y si la compraba, ya no tendría más dinero, más aún en ese día en que las personas se reunirían en su casa para celebrar su cumpleaños. Los invitados llegaron y la reunión le resultó fria. Luciana pasó la noche pensando en lo lindo que se hubiese visto la mesa en su sala.

 

 

Le habían dicho que era una gran fiesta, sin embargo, Romina, no tenía intenciones de ir. Su ex estaría presente, eso lo sabía y luego de la forma en que la abandonó, ella no quería verlo ni mucho menos. Preferia llorarlo sola, viendo alguna novela en Internet. Su amiga le insistía para que la acompañe.
Romina decidió no ir y continuar su solitario plan de novela, sumando un helado de tamaño considerable para una sola persona. Pero aunque sus ojos se centraban en la pantalla, su mente fantaseaba con lo que hubiese pasado si se reencontraba con él y si le hubiese explicado el por qué de su abandono. La cama era solitaria aquella noche de verano y no pudo dormir.
Romina decidió ir y enfrentar al motivo de sus últimas penas. Al llegar, junto con su amiga, su ex no se encontraba y para esperarlo, tomó fuerzas tomando alcohol. Al cabo de unos pocos tragos, ya se sentía con la valentía suficiente para afrontarlo y lo hizo apenas llegó.
No le dió tiempo para recriminarle el haberla dejado y lo besó con mucha pasión. Apenas se vieron, él le explicó. Su enfermedad era terminal y no quería que ella sufriera.

 

 

Era un día muy tranquilo en la oficina. Se trataba de un sábado en el que los teléfonos no sonaban. Lauro trabajaba de Lunes a Sábados, todo el día y la tarde. Lo hacía porque debía. Aquel sábado por la mañana, su hijo lo llamó pidiendo que se tome la tarde para jugar juntos. Lauro le dijo que no podía. El día se hacía largo sin nada para hacer y en ese momento, pensó en si cerraba al mediodía o contiuaba como siempre.
Lauro decidió continuar trabajando. Aún faltaban muchas horas de oficina, en las cuales podían venir clientes o adelantar trabajo, si los primeros no venía. Su hijo entendería que esto lo hace por su futuro. El día transcurrió lentamente sin que un solo teléfono sonara.
Fue un día perdido en el que él y sus empleados, se miraron las caras unos a otros.
Lauro decidió cerrar al mediodía. El día era lento y consideraba que mucho más no podía hacer. Podía adelantar trabajo, pero también eso podía esperar unos días más. Sus empleados, contentos por la noticia, le agradecieron a su jefe y le ayudaron a cerrar.
Lauro pasó el día junto a su hijo y ambos fueron muy felices ese fin de semana.

Adán: El explorador

El vuelo había resultado de maravilla y el fin del Edén era visible.
Ahora su meta era llegar hasta allí.

-Aunque lo intentes no podrás salir- Dijo Dios.

-¿Por qué no?- Respondió el hombre, quejándose.

-¿No te das cuenta lo lejos que está?. Ni siquiera has pensado en una forma de llevar agua y comida, ni de transporte hasta allá. Tampoco has pensado en si necesitarás armas o incluso en llevar un caballo para escapar de los peligros y regresar sano y salvo al paraiso…

Dios había hablado -nuevamente- de más,  iluminando los pensamientos del primer hombre.

«Creo que necesito crear un nuevo hombre.» Pensó.

Mirando hacia su última creación, le pidió que convenciera a Adán de no emprender esa travesía.
La mujer interrumpió su actividad y acató el pedido de Dios.

-Por tú culpa he detenido el lavado de mi cabello- Le reprochó a su compañero.

Adán la miró pasmado. No comprendía la crítica de la mujer.

-¿Yo qué tengo que ver?- Le preguntó.

-Tú y tus estúpidas ídeas me están molestando, Adán. ¿Por qué no puedes vivir cómodamente en este paraiso?

Adán la miró, sus ojos se fruncieros.

-¿Cómo puedes TÚ vivir en este «paraiso» sabiendo que existe otro mundo totalmente desconocido?- Le retrucó.

-No me interesan otros lugares- Respondió Eva.

-¿Por qué, no?- Indagó Adán.

-Porque Dios me ha dicho que aquí debo vivir y aquí viviré.

Adán se mostraba cada vez más curioso ante las palabras de la mujer.

-Es que no lo has visto con tus ojos. Yo si lo ví

-Eres una ingenua, Eva. Tú fe te tiene atada

-Tú eres el ingenuo, Adán. No puedes vivir en paz, respetando las normas de Dios, de tu creador.

Adán, visiblemente cansado de la ingenuidad de su compañera, comenzó a levantar su tono de voz.

-Quédate, pues. No necesito tu compañía. Dios me ha creado para habitar este mundo y descubrir todo lo que existe en él y si no quisiera que lo haga, no hubiese creado un lugar fuera de este «paraiso» y además, no me hubiese hecho curioso. Yo solo hago lo que fui hecho para hacer.

Dando por concluida la discución, Adán comenzó a planear los detalles de su viaje.
Los golpes del pasado lo habían vuelto cauteloso y en su primer intento, solamente intentaría llegar hasta el límite del así llamado «paraiso». Luego, si las condiciones lo permiten, asentaría campamento en el límite de ambos mundos para recuperar fuerzas y luego partir.

Luego de unos pocos días de preparación, Eva intenta nuevamente convencer a su compañero de desistir de sus ídeas.
Lo encontró sobre el suelo, afilando, con una roca, una rama caída del árbol de manzanas.
Al acercarse, Adán la miró y le ofreció una de las manzanas que habían caído junto a la rama.

-¿Quiéres?- Le preguntó.

Eva lo miró, no comprendiendo la situación.

-Sabes tan bien como yo que no debemos comer las manzanas del árbol.- Le reprochó.

-Si, lo sé- Respondió Adán, sin inmutarse. -Pero ésta no estaba en el árbol, sino que cayó junto a la rama. De esta forma, no estamos rompiendo la órden.

Eva lo miró, debatiendo si estaba en lo cierto o no.
Finalmente tomó la manzana y la mordió.

-Que delicia.- Dijo.

-Si, es cierto. Y es probable que encontremos comidas más deliciosas que esta manzana en las afueras.

Eva lo miró, no comprendiendo la situación.

-Yo no iré, Adán.

-¿Por qué?- Le preguntó, mirándole a los ojos.

La mujer se ruborizó por completo. Eran pocas las veces en las que aquel hombre le miraba.

-Ahh…ya entiendo- Respondió el mismo Adán. -Es por tú fe, ¿no es cierto?.

Eva no habñó y solamente comía la fruta.

-¿Qué haces?- Finalmente preguntó.

-Un sistema de defensa, para que no me pase lo mismo que aquella vez con los leones.

Aquel fue un día casi fatal para Adán. Un León se le acercó, viéndolo como presa cuando el hombre entró en sus dominios. La pelea fue ardua pero el humano prevaleció a fin de cuentas y el animal tuvo que huir.

-Desde ese entonces, he estado buscando formas de defenderme, como las puntiagudas espinas de las rosas. LISTO.

La rama ahora poseía una punta muy afilada, capaz de cortar la piel humana en un instante.

-Lo llamaré, rama de defensa.- Dijo, cantando alegre.

Eva se preocupaba más y más. No del todo por Adán, sino por Dios que hacía ya varios días que no aparecía y no le hablaba.
A la mañana siguiente, llegó el gran día de la partida.

-¿Segura que no quieres acompañarme?- Preguntó Adán.

-No quiero- Respondió la mujer.

Sin más palabras que mediar, Adán partió.
Su caballo estaba cubierto de alimentos y ramas de defensa.

-Eva- Habló Dios.

La mujer se sobresaltó. Hacía mucho que no escuchaba la voz de su creador.

-¿Donde has estado?- Le preguntó. -Adán ya ha partido y no pude convencerlo de que desista.

-Lo se y he actuado. He estado ocupado mejorando el mundo exterior. Si Adán así lo prefiere, no le impediré su salida, pero es probable que nunca más pueda regresar ya que el mundo es muy extenso. Lo siento, Eva.

Eva se lamentó.
Su hombre partiría para nunca jamás regresar.
La mujer lagrimeaba mientras que se acariciaba el vientre.

«Allí parte tu padre, Adán, el tonto aventurero» Se dijo.

Adán: El primer hombre volador

-¿Qué es lo que haces, Adán?- Preguntó Dios.

El hombre saltaba en su posición.

-Quiero volar, como las aves- Respondió.

Dios se sorprendió, pensando en si la pregunta era por mucha inteligencia o falta de la misma.

-Tú no fuiste creado para volar- Respondió su Dios.

Adán, conociendo la respuesta de su creador, continuó intentando su imposible hazaña.

-Eso lo se. Sin embargo,  me has dotado con inteligencia y razonamiento y pretendo usarlos para dominar todas las habilidades de los otros animales.

-¿Es por eso que debí rescatarte de las profundidades del mar?

Adán asintió con la cabeza. Recordaba bien la situación. Luego de ver a los peces en el agua, se sumergió en el líquido. Fue su primer intento nadando y no resultó nada bien.
Al no saber como mantenerse a flote, se fue hundiendo cada vez más en las profundidades del mar. Todo era nuevo para él y no poder respirar bajo el agua era algo que ignoraba completamente.
Dios, atento a las andadas de su creación, ordenó al delfín que lo rescatase.

-Sin el suelo que sostenga tus pies, tu cuerpo está sometido a la gravedad- Le explicó Dios luego de rescatarlo.

Adán lo escuchaba atentamente.

-La gravedad es lo que hace que te mantengas en el suelo y puedas caminar y correr sobre él. La gravedad impide que te muevas como los peces en el agua y que vueles como las aves en el cielo. No conoces la muerte y no la conocerás porque sois mi primera creación y hasta que no haya más como tú poblando esta fértil tierra, cuidaré de tí. Pero cuando haya creado más personas parecidas a tí, ya no gozarás de mi cuidado y tu deber será protegerlos de todos los peligros a los que estás inmune, porque ellos no lo estarán.

Al terminar el discurso de su creador, Adán se rascó la cabeza intentando comprender su significado. No conocía el significado del peligro y de la muerte, pero recordaba la sensación que tuvo al no poder respirar bajo el agua.

«Si así se siente el peligro y la muerte, entonces no debe ser sentido nunca jamas.»

Pero luego de pensar, a Adán se le había ocurrido un plan.

-Dios dice que mis pies están unidos a la tierra y al saltar puedo comprobar sus palabras. Pero, ¿y si salto desde un lugar más alto? o incluso ¿sigo caminando desde el pico de una montaña?-

Sabiendo el infortunio que le esperaba, Dios no puedo más que sentir lástima por su creación.

«Le dí razonamiento y libre albedrío para que experimentara, pero esto es algo que no esperaba.» Pensó, lamentándose.

-Adán- Le interrumpió. -¿Estás seguro de esto?

-Por supuesto- Le respondió al ascender por la pequeña montaña.

-Si es lo que deseas, está bien, pero advierte mis palabras. Si realizas el salto, conocerás el dolor y sufrimiento.

-No se lo que es eso- Respondió Adán, sin prestarle atención a su creador.

Dios se frustró. -Pero acabo de decir que lo conocerás si lo haces…- Dijo para sí, comenzando a dudar sobre la inteligencia del primer hombre creado.

Pocos minutos después, Adán llegó a la cima y se arrojó al vacío.

-LO LOGRÉ- Gritó al caer.

-No quiero ver- Dijo Dios.

Y menos mal que no lo hizo porque el golpe que se dio fue sentido hasta en los confines del Edén.

-Sabes- Comenzó Dios. -Este es el Edén, o paraiso, y tú fuiste nombrado en su honor. Tú nombre, Adán, o cuidador del paraiso, fue uno de los regalos que te brindé. Pero al verte así, llorando y lamentándote por tus heridas luego de realizar semejante estupidez, me hace querer cambiarte el nombre.

Adán seguía en el suelo, sufriendo las heridas de su tonto intento de volar y Dios lo miraba entristecido por la imprudente forma de actuar de su creación.

-Lo había dejado como sorpresa, pero creo que ahora es de vital importancia.- Dijo Dios.

Una fuerte luz blanca apareció y dentro, una hermosa y semi desnuda joven caminaba hacía el herido.

-Adán, te presento a la primer mujer, Evantedentrospadantrescotero, pero puedes llamarla simplemente Eva.

El herido hombre la miró y quedó maravillado. Una nueva sensación le invadió el cuerpo, superando por un instante al horrible dolor.

-Eva- Suspiró -Que lindo nombre. Significa sanadora.

-Ejem…

Dios le interrumpió.

-En realidad significa «la sanadora del paraiso y del cuidador del paraiso, de mi tonta creación».

Adán se ruborizó.

-Me creaste a ímagen y semejanza, entonces, TÚ eres el tonto.- Le reprochó el hombre.

-Estás equivocado. Te creé como dices, pero tuve la suficiente inteligencia para crearte. ¡Tú no pudiste crear ni siquiera un par de alas para intentar volar!.

-¿Dijiste crear alas?- Preguntó Adán.

Al entender la situación, Dios se dio cuenta de que debía elegir sus palabras con cuidado si quería que su creación continuara con vida.

-Eva, ahora te lo dejo a tu cuidado. No permitas que se vuelva a lastimar.

Eva asintió con la cabeza.

-¡Ponte esto!- Ordenó la mujer, lanzándole unas ropas al otro ser humano.

-¿Qué es esto, Eva?- Preguntó.

-Se llama ropa y sirve para cubrir tu cuerpo, el cual, en mi presencia debe estar cubierto en ciertas partes.

-No quiero- Adán se negó.

-Dios dijo que a mi me tienes que hacer caso en todo- Le reprochó.

Adán se quedó pensando unos instantes antes de responder.

-Mmm… No recuerdo que haya dicho eso.

Eva, enojada por la situación, llamó a su creador.

-Adán, debes obedecerla EN TODO y si no lo haces, sufrirás mil veces el dolor que te abruma en este momento.

El hombre sintió el miedo y no le quedó más opción que obedecer.
La desnudez había quedado erradicada para los humanos y la mujer había dominado al hombre, sin embargo, no lo podía controlar.
Los días pasaron y Adán, ya recuperado, comenzó a construir unas álas artificiales.

-¿Qué haces?- Le preguntó Eva.

Adán interrumpió su trabajo y levantó la vista.

-Estoy construyendo alas para volar, tal como Dios me lo sugirió.- Dijo, bajando la vista.

«Es un tonto» Pensó el creador. «Tonto pero persistente.»

Pocos días después, las alas ya estaba listas para probarse y Adán se dirigió hacía la montaña donde había realizado su primer salto.

Como la primera vez, no dudó en saltar y con un fuerte viento, envíado por Dios, Adán logró planear por unos largos segundos.
La vista desde arriba era fenomenal, hasta que algo le llamó la atención.

-ES EL FIN DEL PARAISO, LO VEO.- Gritó emocionado, mientras caía al suelo.

El aterrizaje fue perfecto, digo de honores.

-¿Has visto el fin del paraiso?- Preguntó Eva.

-SI- Respondió, enérgico. -Y llegar hasta allí será mi próximo objetivo.

El emperador

-No existía gobernante tan temido como el emperador- Comenzó a relatar Ges.

Lili, su hija, escuchaba atenta el relato. Sus ojos estaban centrados en los de su padre, mientras que su cerebro, aguardaba impaciente para comenzar a imaginar la historia.

«La gente caminaba con miedo, pues el emperador era de temer. Sus leyes no se podían Desobedecer y si alguien  le hacía enojar, los magos del emperador lo hacían desaparecer.
Poco a poco la gente se fue acostumbrando a vivir encerrada. Los niños ya no jugaban en las calles y hasta el sol temía salir por el horizonte.
Con ayuda de sus magos, reclamó el reino para si y se autonombró emperador.»

Lili interrumpió el relato.

-¿Por qué lo hizo?- Preguntó.

Su padre, cerró el libro que tenía en sus manos y gentilmente le respondió.

-Porque en este mundo hay gente buena que sufre a causa de la gente mala porque la gente es buena y lo permite.

Lili, de escasos 7 años de edad, luchaba por entender las palabras de su padre.

-Lili, lo que quiero decir es que hay gente buena, que ayuda a los demás y gente mala, que solamente quiere hacer daño.

-¿Por qué lo hacen?- Preguntó la niña.

Ges de detuvo un a pensar la respuesta, hasta que finalmente habló.

-Porque la gente mala piensa que hacer cosas malas es lo correcto. En otras palabras, los malos se creen buenos.

Su hija volvió a hacer fuerza pensando.

-¿Y por qué se creen buenos?- Preguntó.

Habiendo entrado en el bucle infinito de los ¿por qué?, debía buscar una respuesta que su hija pudiera entender.

-Porque son loquitos- Respondió. -Entonces, Lili, ¿tú serás una buena persona?.

La pequeña miró a su padre y le sonrió.

-Por supuesto, papá. Yo no soy loquita.

Ambos echaron a reir, permitiendo que el padre continue la historia.
«Al emperador se le ocurrían leyes muy absurdas. Un día se levantó se su cama y se resbaló con la alfombra que tenía, lastimándose la cara. Luego de esto, prohibió que la gente tenga alfombras y los comerciantes tengan alfombras en sus negocios. Fue un mal momento para los pobres costureros de alfombras que debieron buscar otro oficio.
La gente fue sufriendo muchas leyes tontas, por temor a los magos amigos del emperador.
Los magos eran unas personas grandes y gordas, con mucha panza. Pero su apariencia era un engaño, en realidad eran personas temibles que podían hacer desaparecer a todo aquel a quien quisieran. Además, sus poderes permitían lograr que el rey pudiera hacer lo que quisiera.
Poco a poco la gente del reino se fue acostumbrando, hasta que finalmente pasó algo que no pudo ser controlado por sus magos.
El emperador había ordenado que nadie pudiera tener hijos sin su consentimiento y, naturalmente, nadie lo tenía.
Los magos le dijeron al gobernante que un joven intrépido y audaz, podría destronarlo y quitarle todo lo que tenía y como era de esperarse, el rey temió por los dichos de sus ayudantes y prohibió que las personas tengan hijos.»

Ges, detuvo la historia. Su hija luchaba por quedarse despierta, pero poco a poco el sueño le ganaba la batalla. Luego le sonrió y prosiguió.

«La prohibición fue casi cumplida y muy pocas personas tenían hijos y los pequeños que nacían, debían permanecer ocultos de los ojos vigilantes de los magos.
El tiempo pasó hasta que finalmente un valiente y joven guerrero se enfrentó al emperador.

-Vengo a recuperar el reino para el pueblo.- Dijo, con una fuerte convicción.

Poco a poco, el valiente guerrero fue reclutando gente para emprender la batalla por el reino y al cabo de muy poco tiempo, ya poseía un pequeño ejercito lleno de fuego en sus ojos.

Por primera vez en mucho tiempo, el emperador temió por su vida y, descuidado, ordenó a sus ayudantes que hicieran desaparecer al rebelde.
Sin embargo, el joven era inmune a la magia y en una intensa batalla, los magos fueron derrotados, quedando el rey sólo, sin amigos.
El joven había vencido y el viejo tuvo que huir para nunca regresar…»

 

Ges detuvo su historia.
Lili se había quedado dormida desde hacía un largo rato.
Al verla, no pudo evitar soltar una lágrima de alegría.

-Todo esto te lo debo a tí, papá- Susurró, para no despertarla.

Luego se levantó, cubrió a su hija con la frazada y le dió un tierno beso en la frente.

-Buenas noches, princesa- Le dijo, mientras apagaba la luz de la habitación.

Mirando al dario de su padre, una nueva lágrima se desprendió de su ojo.

«Buenas noches, papí» Pensó, mientras se acostaba a descansar.

Historias de causalidades 2

Ismael caminaba de un lado a otro.

El médico aún no llegaba y su esposa daría a luz en cualquier momento.
Iba y venía dentro de la sala, calmando los gritos de dolor de su mujer.
El bebé estaba en un apuro por nacer, adelantándose dos semanas de la fecha prevista.
Al avisarle, su médico emprendió la vuelta de sus vacaciones, pero nadie sabría si llegaría a tiempo para recibir al bebé.

 

Romina se desesperó.

Los nervios le invadían y nada podía calmarla.
Por primera vez en tantos años de trabajo, sufrió una amenaza de bomba por teléfono.
El hotel se preparaba para recibir al presidente, entre otros huéspedes.
Recurrió al dueño y entre lágrimas y miedo, le rogó que se ocupe de la situación.

 

Jesús se fastidió.

Su jefe, sin pensar en él o en Rosa, la otra empleada de limpieza, decidió quedarse después de hora tomando unas copas con otra persona.
Esa noche era su aniversario de casado, sin embargo, si abría la boca, probablemente sería despedido en ese mismo instante y el dinero del trabajo era de vital importancia.
El tiempo se consumía y  su ídea de festejar junto a su esposa  se echaría a perder si seguía demorándose.
Ya era tarde y su teléfono sonó. Era su esposa, seguramente enojada por la tardanza del hombre.

 

Luciana se enfureció.

Las reservas que habían hecho para sus vacaciones habían sido canceladas por problemas en el hotel.
Había planeado las vacaciones con tiempo suficiente como para darle a su marido un respiro del hospital.
Las fechas confabularon a su favor y nadie debería haberlos molestado.
La cancelación de su hotel, sin embargo, era algo que nunca podría haber previsto.
En compensación le ofrecieron hospedarse en una posada de ensueño, con bebidas y comidas incluidas sin cargo y con todos los placeres que el establecimiento podía brindarles. El cambio parecía bueno, salvo por un pequeño detalle, estaba a pocos kilómetros de distancia del lugar de trabajo de su marido.
La estancia fue agradable, hasta que su marido recibió una llamada del hospital. Un bebé se habia adelantado y debía recibirlo. Por suerte podría hacerlo y volver a la posada en el mismo día.

 

Linda entró en su casa.

Estaba muy emocionada por todo lo que había sucedido aquel día.
Todo le había salido bien y para mejorar las cosas, su marido no se encontraba en la casa.
Era su aniversario y ella quería prepararle una grata bienvenida de su trabajo.
Quería reconocerle todo su esfuerzo para que ellos pudieran llevar una buena vida en éste nuevo país donde se habían mudado y para eso, le prepararía una grandiosa comida.
Necesitaba tiempo y sabía que su marido saldría dentro de poco del trabajo.
No quería llegar hasta ese punto, pero no le quedaba otra.
Debía llamarle y pedirle que aún no regrese a su casa. Linda rezaba para que no se enoje.

 

Tristán tenía miedo.

Recibir al presidente era algo que no tenía en mente y era algo que no quería.
Su hotel era simple pero brindaba todas las comodidades que pudiera uno desear a muy buen precio.
Tenía fama de ser un lugar tranquilo, un lugar de vacaciones para familias y parejas donde pudieran olvidarse del estrés cotidiano.
Las cosas le iban bien. Vivía tranquilo y sin preocupaciones hasta que recibió la llamada.
El presidente quería hospedarse en el hotel, pero no todo era color de rosas.
La noticia tomada con alegría en un primer instante, fue tomando rumbo opuesto debido a las normas y requisitos del jefe de seguridad del mandatario.
Las exigencias eran tantas que Tristán ya no quería recibirlo y prefería mantener las relaciones con las familias.
Los nervios le invadían y necesitaba buscar una solución. Luego de pensar y pensar, solamente se le ocurrió una, aunque era exagerada, podría funcionar.

 

Todos estos son meros ejemplos de que nuestra vida está guíada por las causalidades y todo lo que pasa y pasará, es por algún motivo y para el beneficio de otros (y a veces, del nuestro).

Castigo interior

-El destino quiso que nos encontremos aquí, preciosa.- Dijo Marcos.

-Cierra la boca, ESTÚPIDO- Se molestó Sandra.

La cara de la mujer era de angustia. Sus ojos, cansados de mirar, cedían lentamente. Sus piernas, agotadas de andar, rogaban descanso.

-Es un castigo- Se dijo, en voz alta.

-¿Un castigo?- Preguntó Marcos.

El hombre se encontraba mejor anímicamente. Cansado, pero no tanto como su compañera. Habían pasado la noche juntos, como dos completos extraños y se habían encontrado en el aeropuerto esperando impacientes para abordar al demorado vuelo.

Por un capricho no llegaría a asistir al evento más importante de su esposo.
Le había jurado fidelidad en vida, pero ahora difunto, la obligación se había extinguido y las ganas de experimentar le llenaba el cuerpo. Un fuerte calor le cubría el pecho. Se trataba de un deseo reprimido por una larga abstinencia que había sido liberado al desaparecer el alma del cuerpo de su pareja.

«Es sólo sexo.» Se repetía a si misma para que la sensación de lascivia no perdiera su explendor.

Y estaba en lo cierto. Parte de su mente estaba triste, desolada por la partida de su compañero. Su corazón lloraba, roto por la ausencia de abrazos y de amor, pero la parte menos importante, la parte que regula su pasión, floreció con tal intensidad que acabo por convertirse en su pensamiento de primer plano. No, no solo en su pensamiento, sino en su necesidad.
Cinco años había aguantado su cuerpo. Cinco años en los que amó a su esposo con todo su corazón, pero sin su cuerpo.
Él era un trabajador incansable. Era el gobernador de la provincia y dedicaba sus días a mejorar la calidad de vida de los habitantes, con los recursos que tenía.
Los medios lo señalaban como una persona incorruptible, de gran corazón y solidaria y su esposa daba fe de ello.
Se casaron a los 25 años. Dos años después de que el haya sido nombrado gobernador y durante su gobierno, la provincia floreció en todos los aspectos posibles.
Sin embargo, luego de la noche de bodas, él soltó la bomba.

-Quiero que mantengamos el sexo al mínimo, o lo eliminemos, Sandra- Le dijo a la mañana siguiente.

La sorpresa de su esposa era de esperar mientras que le preguntaba si era una broma.

-No- Respondió. -Hablo muy en serio. Quiero mis pensamientos alejados de la lujuria para poder concentrarme en ayudar a las personas y darles una mejor vida.

Al principio, Sandra no lo tomó en serio y le siguió la corriente. Pero solo al pasar los días, semanas, meses y años, se dió cuenta de la seriedad -y verdad- de las palabras de su flamante marido.

Trabajaba 12 horas al día, de Lunes a Sábados y siempre iba a trabajar con una sonrisa. Estaba realmente convencido de lo que hacía y la gente, poco a poco, le fue brindando su cariño.
Con el tiempo, su provincia se convirtió en un país aparte, un lugar tan próspero como un país de primer mundo, muy distinto a la pobreza y miseria que invadía el resto del estado.
Las leyes eran estrictas, los policias incorruptibles y las penas eran severas a quienes desafiaban la autoridad y gracias a eso, la gente comenzó no solo a respetar las normas, sino que también a sus vecinos. Al poseer una inmensa costa de olas incontrolables, habían logrado autoabastecerse eléctricamente y sus fértiles campos proveían alimentos a casi la totalidad de la población.
Las plazas estaban cuidadas, las calles enteras sin baches. No había gente durmiendo en las calles y nadie moría por desnutrición. El lugar era lo más cercano a una utopía que pudiera existir y el mundo había hecho eco de sus logros.
Nombrada como uno de los mejores 20 lugares para vivir, el gobernador era aclamado en el resto del país, tanto que su nombre fue propuesto por terceros para competir por el próximo mandato presidencial.
Desafortunadamente, al vivir en un país donde los gobernantes son oportunistas, el gobernador sufrió un extraño accidente en una ruta y perdió la vida.
La población del país marchó pidiendo justicia. Muchos creían en la culpabilidad del actual presidente en su «accidente», pero la corrupta justicia desestimaba el caso y su nombre y legado fueron quedando en el olvido.

No todo era color de rosas, ya que, al ser el sueldo infímo, debió sustraer un pequeño porcentaje de cada transacción que se realizaba para poder darle a su esposa una mejor calidad de vida.
Eso, y la falta de lujuria, eran las dos grandes manchas que poseía el «intachable» gobernador.
Al morir, Sandra, de apenas 30 años de edad, podía vivir cómodamente el resto de su vida, sin trabajar pero sin darse mucho lujos. Sin embargo, al lamentar la pérdida, su sexo se llenó de pasión y pocas horas después, ya se encontraba en la cama con un completo desconocido en un lugar donde nadie supiera cual era su identidad.
Pocos días después de la muerte de su marido, Sandra fue avisada que develarían una estatua en honor a él y que querían que ella esté presente y tire del cordón.

-Por supuesto que lo haré- Le dijo al actual gobernador.

Pero ahora, se encontraba angustiada en el aeropuerto, esperando las novedades. Si no partía en ese momento, no llegaría al acto de su difunto esposo.

-Es un castigo- Se lamentó, al leer en la pizarra que su vuelo fue finalmente suspendido y reprogramado para el día siguiente.